Edición original: Wolverine vol. 8 #13. Savage Wolverine vol. 2 #1 y Giant Size House of M #1 (Marvel Comics, 2016)Edición España: Lobezno #8-9 (Panini Cómics, 2026)Guion: Saladin Ahmed, Tom BloomDibujo: Martín Cóccolo, Guillermo Sanna, Devmalya Pramanik Entintado: Martín Cóccolo, Guillermo Sanna, Devmalya PramanikColor: Bryan Valenza, Matthew Wilson, Javier TartagliaFormato: Rústica · 32-48 páginas · 3,80-5,50 €Dando un tumbo y otro tumbo«Y por mi vida. No sé cómo demonios hacer que dejé de doler.»Continuamos nuestra serie de reseñas de la etapa de Saladin Ahmed al frente de la colección de Lobezno un mes más con una edición algo diferente. En esta ocasión cubrimos material publicado por panini cómics en el marco de la cabecera, aunque su origen en su edición USA sea diverso, con un solo número de la cabecera equivalente, una historia que fue publicada como parte del Giant Size House of M #1 (parte de una celebración del Giant-Size X-men #1 que Marvel puso en marcha con Kamala Khan al frente), y una recopilación en papel de los Infinity Comic titulados Savage Wolverine, que son historias cortas que la editorial publica originalmente en digital en su aplicación móvil en formato webcomic. Con este elenco tan variado queda claro que la historia principal de la serie se da cierto descanso, en favor de unas aventuras individuales a las que el personaje siempre se ha prestado.En primer lugar, la historia del especial Giant Size House of M #1 forma una duología con el número 13 USA de la colección, contando con el mismo equipo creativo de Saladin Ahmed y Martín Cóccolo. Primero se nos presenta una breve historia de gángsters del pasado de Logan, que el canadiense es capaz de recordar después del hechizo de la Bruja Escarlata, y a continuación volvemos al presente para ver a Logan regresar a la familia mafiosa italiana que acabamos de conocer para hacer el papel de padrino por un día. El guion de Ahmed sufre de un problema principal de estructura, que lastra todo el conjunto de la obra. En esencia, el estadounidense tarda demasiado en plantear su trama, algo imperdonable en un número autoconclusivo como el que nos ocupa. Cualquier historia de este tipo, ya sea en cómic o en cualquier otro medio, tiende a seguir una regla de oro: presentar el conflicto rápidamente para que la aventura por la que pasen los protagonistas en ese número/episodio domine la duración. Esto no sucede en esta historia y el tiempo dedicado al auténtico conflicto no excede las 5 páginas. En definitiva, el resultado es un cómic que no capta la atención del lector. En el arte, Cóccolo sigue en su línea mostrando bastante inconsistencia, desde anatomías imposibles y dibujos planos hasta viñetas detalladas y expresivas.Por su parte, la segunda historia que nos ocupa sigue la tradición de una cabecera de corta duración que Marvel publicó en los meses previos a la muerte del personaje. El título hacía referencia a que la primera historia que tenía lugar en sus páginas transportaba al personaje a la Tierra Salvaje, y se mantuvo para las 23 entregas después de que se transformara en una antología de aventuras de Logan. Con esta misma filosofía recuperaba Marvel la cabecera para este Infinity Comic escrito por Tom Bloom (Kill Six Billion Demons), que en formato grapa se convierte en 49 páginas de acción. La trama sigue la archiconocida fórmula de un forastero (Logan) que llega a un pueblo y acaba implicándose en los conflictos que allí tienen lugar, en el caso que nos ocupa el yugo de un locutor de radio sobre el pueblo. Bloom aprovecha bien la extensión del cómic para mejorar a Ahmed en cuestiones de estructura, con una obra que se permite respirar y en la que el planteamiento no domina el reparto de páginas. Con todo el argumento, si bien nace con un mensaje claro que hace honor a la analogía de los mutantes como marginados de la sociedad, no es para tirar cohetes, en especial porque el villano y los personajes secundarios no dejan una impresión muy grande sobre el lector. El arte de Devmalya Pramanik con colores de Javier Tartaglia supone el principal reclamo del cómic, con un estilo basado en el contraste y la claridad visual. Sin embargo, el arte de Guillermo Sanna, quien no tarda en tomar el relevo de Pramanik, no está a la altura y supone un cambio brusco en cuanto a tono del trabajo del indio, lo que lastra el desenlace de la obra.En definitiva, un conjunto de historias que oscilan entre lo tedioso y lo entretenido. La historia de Ahmed se siente poco inspirada y original, mal estructurada y con una premisa que no se dedica a explorar. Además del arte de un Cóccolo que claramente no parece cómodo en la colección y que no está siendo capaz de encontrar consistencia. Por su parte, la de Bloom es superior en muchos sentidos, con una dirección más clara y una narrativa mejor estructurada, pero sin grandes alardes y con un arte inconsistente debido al cambio de dibujantes. Veremos en las entregas posteriores si el nuevo arco argumental de Ahmed soluciona los problemas que adolece la colección hasta el momento.↑Lo mejorLas páginas de Pramanik. ↓Lo peorAhmed no logra dar con la tecla para enganchar al lector.