Abdelhamid Harifi, consultor militar marroquí, da su opinión sobre los conflictos modernos y avisa a España: «oponer la superioridad tecnológica a la superioridad numérica ya no es pertinente»

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El tablero geopolítico del Magreb experimenta una transformación acelerada que obliga a los estados mayores a reescribir sus manuales de estrategia. Durante décadas, el equilibrio de fuerzas en el norte de África se basó en una dicotomía clara, donde Marruecos apostaba por armamento occidental de última generación frente a la masiva acumulación de efectivos y aeronaves de Argelia. Sin embargo, este esquema tradicional ha saltado por los aires.La guerra moderna demuestra que los equipos sofisticados tienen un límite operativo cuando el enemigo satura el campo de batalla. En este contexto, el incesante rearme regional afecta de forma directa a los intereses de España, que observa con atención los movimientos de sus vecinos del sur para mantener intacta su capacidad de disuasión en el flanco sur de la OTAN.Según detalla el medio marroquí Medias24 en su último análisis sobre la defensa alauí, la doctrina aérea contemporánea somete a una profunda revisión la idea de que un buen caza puede derribar a cuatro aviones mediocres. El reputado consultor militar Abdelhamid Harifi se mostró tajante al analizar este escenario y advirtió de que 'oponer la superioridad tecnológica a la superioridad numérica ya no es pertinente'.El fin del viejo paradigma aéreoHistóricamente, los estrategas militares aceptaban una brecha cuantitativa si la proporción no superaba el límite de un avión propio por cada dos del adversario. Ahora bien, la realidad actual muestra escenarios donde el desequilibrio de fuerzas puede alcanzar una proporción de uno contra cuatro.Ante esta avalancha numérica, la tecnología pura resulta insuficiente si no va acompañada de multiplicadores de fuerza. Por ello, la solución pasa irremediablemente por la incorporación de aviones de alerta temprana y control aerotransportado, un movimiento táctico diseñado para multiplicar la eficacia de las patrullas en vuelo y anticipar los movimientos del rival.La inminente revolución de las Fuerzas Reales AireEl ejército marroquí cuenta en estos momentos con una flota homogénea de aproximadamente medio centenar de modernos F-16. Si bien esta configuración garantiza un altísimo nivel de operatividad y mantenimiento, limita la flexibilidad táctica ante conflictos de alta intensidad. Para solucionar esta carencia, Rabat planea una diversificación sin precedentes en su historia militar reciente.La hoja de ruta estratégica contempla la inminente adquisición de cazas pesados de tipo Rafale para complementar a los F-16 Viper y a otros aparatos ligeros de bajo coste operativo. Este modelo mixto permitirá a las Fuerzas Reales Aire ejecutar misiones rutinarias de patrulla sin desgastar sus unidades de élite, de modo que reservará los cazas más letales para misiones de interdicción y soberanía a larga distancia.Lecciones del combate modernoLos planificadores militares no toman estas decisiones en el vacío. El reciente enfrentamiento aéreo entre Pakistán e India sirvió como demostración doctrinal para validar este nuevo enfoque. En aquel conflicto, la fuerza aérea pakistaní logró neutralizar su enorme desventaja numérica gracias al uso intensivo de sus aviones radar, que guiaron a sus cazas con una precisión milimétrica.Este cambio de rumbo en la política de defensa del país vecino obliga a los países del entorno a recalibrar sus propios sistemas de alerta. La combinación de cazas pesados franceses, aviones radar y enjambres de aparatos ligeros convertirá el espacio aéreo norteafricano en uno de los más densos y complejos del mundo. En definitiva, entierra la época en la que bastaba con tener el avión más caro para dominar el cielo.