Siempre se dice que la independencia es la principal característica de la forma de ser y comportarse de los gatos. Pese a convivir en un ambiente doméstico, son animales capaces de pasar varias horas seguidas sin interactuar con el resto de los integrantes del hogar. Sin embargo, eso no significa que carezcan de empatía o que consideren a los humanos meros proveedores de confort y alimento.De igual modo, cuando un felino comienza a presentar un comportamiento inusual, conviene analizar los factores que motivan ese cambio. Es el caso que aborda la experta en medicina felina Bárbara Altares, quien en un vídeo publicado el pasado 31 de agosto en su canal de YouTube (@BárbaraAltaresVeterinaria) desgrana los motivos que pueden esconderse tras el hecho de que el animal haga sus necesidades fuera del arenero.Lejos de tratarse de una llamada de atención o de una venganza, la salud física suele ser la verdadera causa de esta práctica en un animal limpio por naturaleza: «Tu gato no es malo ni te odia, lo que te está enviando es un grito de auxilio», apunta la profesional sanitaria. Entender a los gatos puede resultar más sencillo gracias a interpretar de manera adecuada detalles que implican algunos de sus comportamientos.La lógica felina ante el dolor Altares desmiente en su publicación la creencia de que los gatos orinan fuera de su caja por venganza, aclarando que este comportamiento es en realidad una señal a través de la que llamar la atención. La experta detalla que las causas suelen ser problemas de salud como infecciones urinarias dolorosas, estrés ante el cambio de situaciones del entorno cotidiano o dolor articular que dificulta el acceso al arenero.Asimismo, apunta a una ubicación inadecuada o una higiene deficiente de ese recinto para sus necesidades como razón de una señal que conviene interpretar de manera precisa para evitar caer en el mito ampliamente extendido de que los gatos hacen sus necesidades fuera de su arenero como venganza. La realidad dista mucho de esa explicación y merece una atención detallada, como explica Bárbara Altares.Síntoma externo de posibles problemas urinarios Dolencias urinarias pueden ser la causa de esas necesidades fuera de la caja por parte de los felinosEn palabras de Altares, «la clave para solucionar esto no es el castigo; de hecho, castigarlo solo empeorará más las cosas. La clave es la comprensión del problema». Afecciones comunes como una infección de orina, una cistitis, cristales o cálculos en la vejiga pueden provocar una incomodidad en los felinos a la hora de miccionar. Al experimentar un dolor punzante mientras orina en el arenero, la veterinaria explica que el cerebro del gato asocia la caja con la fuente del dolor, y es por ello que busca alternativas en superficies frías y lisas, siendo la ducha y el lavabo sus destinos preferidos.Otra de las dolencias que baraja Bárbara Altares tiene que ver con las articulaciones del gato. En ejemplares mayores puede aparecer dolor articular u osteoartrosis. Los felinos tienen una tendencia natural a ocultar sus debilidades, y por ello evitan acceder al arenero y tener que superar los diez o quince centímetros de elevación para introducirse en ellos, además de la inestabilidad que existe con la irregularidad de las piedras: «Los gatos son los reyes absolutos de ocultar el dolor por instinto evolutivo... Intentar mantener el equilibrio sobre una arena que se mueve bajo sus pies se convierte en una auténtica tortura», señala Altares.Estrés ambiental y pautas de higiene en el hogarLas últimas explicaciones tienen que ver con factores psicológicos como el estrés, la higiene y los olores. Es posible que el gato esté llevando a cabo un marcaje territorial por estrés o por inseguridad que puede estar asociado a cambios en el entorno tales como mudanzas, la llegada de bebés u otras mascotas o la presencia de gatos callejeros visibles desde alguna de las ventanas del hogar. Con esa práctica, el gato distribuye su olor en puntos estratégicos para delimitar su territorio y generar una barrera de seguridad, tal como describe Bárbara Altares: «Su respuesta instintiva al sentirse amenazado es rodear la casa con su propio olor».Por último, la limpieza puede ser otra de las causas que provocan esa práctica en nuestro animal de compañía. La veterinaria recomienda no limpiar las zonas afectadas con esas necesidades al margen del arenero con lejía o amoniaco. La razón es sencilla: se trata de olores que tienen ciertas similitudes con el aroma de la orina felina.Limpiar el arenero con productos con fragancias intensas como lavanda o pino también puede suponer que el animal deje de acudir a él. Por último, la ubicación del arenero también cuenta, pues situarlo próximo a electrodomésticos que producen ruido puede asustar al gato y evitar que acuda a él.En los primeros casos, la experta en medicina felina recomienda que se acuda tan pronto como sea posible a un especialista para que pueda llevar a cabo las pruebas pertinentes para descartar o detectar cuanto antes una emergencia veterinaria que pueda requerir de una atención prioritaria. Con todo lo expuesto por Altares vemos que las razones que pueden llevar a los gatos a hacer sus necesidades fuera de sus areneros son muy diversas, por lo que conviene extremar la observación y comprender las causas reales antes de recurrir a un castigo contraproducente.