Diego Urdiales lucha con torería contra la asfixia colectiva

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Tarde de asfixia colectiva, coso de la Ribera cerrado a cal y canto, con la cubierta inamovible, con treinta y tantos grados a orillas del Ebro y casi cuarenta dentro de una plaza que se convirtió en una tortura para las diez mil almas que casi colmaron los tendidos. Calor sofocante, calor en el primer día del otoño, en la jornada del santo Mateo. Una temperatura que afectó a unos más que a otros, el público con ganas de fiesta, el diestro riojano pleno de hondura y torería, y un presidente con las neuronas requemadas. La faena que dibujó Diego Urdiales al cuarto -al primero ya le había cortado una oreja- de Juan Pedro fue de premio gordo desde el... Ver Más