Edición original: Spectators USA (Substack, 2022-2025/Image Comics, 2025)Edición España: Planeta Cómic, 2026Guion: Brian K. VaughanDibujo: Niko HenrichonColor: Niko HenrichonTraducción: Francisco San RafaelFormato: Tapa dura· 344 páginas, color· 40,00 €Que el fin del mundo nos pille follandoParece que fue ayer cuando explotó la fiebre de Substack, la plataforma de newslettering que atrajo a base de billetes a una enorme cantidad de autores de cómic para publicar a través de ella y ofrecer contenido exclusivo. Hoy parece que aquel furor ya se ha extinguido, pero durante un tiempo tuvimos la oportunidad de seguir muy de cerca los pensamientos de algunos autores y de ir leyendo sus nuevas obras de un modo diferente, pedacito a pedacito, como si tuvieran su escritorio al otro lado del rellano y cada semana nos enseñaran la nueva página que han terminado. Algo así fue la génesis de Espectadores.Tres años de desarrollo. En 2022, el insigne Brian K. Vaughan, archifamoso guionista de la más archifamosa Saga, se lanzó a crear una cuenta de la mano de Niko Henrichon, el artista junto al que creó la muy estimada y muy recomendable obra de Vertigo Los Leones de Baghdad. La cuenta llevaba por nombre Exploding Giraffe, precisamente como referencia cachonda a una viñeta de dicho cómic, y su existencia solo tenía un propósito: ir colgando poco a poco para sus suscriptores un nuevo trabajo. Lejos de encontrarnos, como podríamos esperar por su formato de publicación, ante una obra episódica, lo que los suscriptores de la cuenta encontraron fue un lento goteo de páginas de lo que, para cuando hubo concluido ya en 2025, componía una lustrosa novela gráfica de más de 300 páginas. Algo que, por supuesto, siguió el sino de todas las obras de Substack y buscó la senda hasta el glorioso formato físico, para lo que los autores confiaron en Image Comics. Un año más tarde, ha sido Planeta Cómic la que se ha hecho con los derechos de una novela gráfica que, como claman los anuncios promocionales, justifica plenamente el adjetivo «gráfica». ¿De qué va Espectadores? Al morir, no todos van al más allá. Por algún motivo desconocido, algunas almas quedan atrapadas en nuestro mundo, varadas como espectros eternos que lo único que pueden hacer es contemplar el devenir de la humanidad. Val y Sam son dos de esos espectros. Ella es una joven asesinada en un tiroteo extremista durante la pandemia. Él, un pistolero caído a principios del siglo XX. Juntos presencian, en un futuro lejano al nuestro, un cataclismo nuclear que podría abrir la puerta al fin de la humanidad (esta vez sí que sí). Un momento clave en el que ellos, sin embargo, deciden obviar la violencia del apocalipsis y buscar en su lugar… otra cosa. Algo tan tonto como un grupo de vivos haciendo un trío. Por qué no.La primera advertencia que debéis recibir sobre esta obra es, obviamente, que contiene escenas sexuales explícitas. Quizás no querréis leerla en el metro. Y en ese mismo aviso reside la gran incoherencia de la que nos quiere hablar la obra de Brian K. Vaughan. Y es que en la primera escena del volumen tenemos la larga secuencia del atentado en el que muere Val, un aterrador asalto rifle en mano por parte de un psicópata. Y sobre esa violencia no parece que sea necesario que os haga ninguna advertencia, ¿no?Vaughan nos plantea esta gran dicotomía. Sexo y violencia parecen ser los dos grandes pilares de nuestro morbo, las dos fuerzas que más magnetismo generan sobre nuestra atención a la hora de consumir contenido (tanto real como ficticio). Sin embargo, de algún modo parece que el segundo suele obtener una mayor tolerancia a nuestras sensibilidades. Un muerto por disparo es prácticamente anecdótico; una explosión, rutinaria. La violencia debe alcanzar cotas disparatadas para que comencemos a ponernos nerviosos y, sin embargo, una sencilla aparición de pollas y chochos basta para etiquetar una obra de «contenido explícito» (nadie habrá olvidado aquel lío con el batpene cancelado de Lee Bermejo). La escena romántica más bonita del mundo pasa a ser completamente censurable si mostramos sin tapujos el polvo que va después del beso. Vaughan usa a sus espectros como figura metafórica para representarnos a nosotros, los lectores, las audiencias, voyeurs que encuentran placer asistiendo a otras vidas, y allí alza a Val y a Sam para crear una pequeña revolución: mientras el mundo se acaba, mientras la violencia y la muerte campan por doquier, ellos deciden buscar algo tan tonto como un acto sexual puro, en el que personas libres desatan su pasión juntas, por el mero placer de disfrutar. Proclamando que, de esos dos polos magnéticos de nuestro morbo, hay uno al que, cuando hay consentimiento, cuando hay libertad, claramente deberíamos rendir culto.Estamos ante una obra atípica, que parece enseñarnos el cebo de la historia apocalíptica para sumergirnos en una larga secuencia de diálogos entre dos protagonistas que viven con menor intensidad el fin del mundo que la experiencia de conocerse, de compartir sus historias personales, sus pasiones, sus secretos y sus miedos. Quizás eso pueda convertirla en una obra traicionera para el lector despistado, que se espere un cómic más convencional. Y quizás haya, no lo negaré, algunos momentos en los que Vaughan se deje llevar demasiado por sus ganas de hacer extensas referencias culturales dentro de la obra. Pero, en general, creo que el resultado es excelente, un alegato por el individuo y su intimismo. Una manera de recordarnos que a veces el destino del mundo es menos interesante que descubrir si los dos protagonistas se acabarán besando.En el apartado artístico, Niko Henrichon realiza una labor que puede parecer discreta, pero muy sólida. No hablamos de un cómic que brille por su espectacularidad ni por su factura técnica a primera vista; el canadiense hace gala de un estilo sencillo, con trazo de lápiz y colores de aspecto granulado, de factura manual. Un dibujo en apariencia poco deslumbrante que, sin embargo, atrapa gracias a su formidable narrativa y a sus composiciones de escena. Es un estilo que puede evocar en muchos momentos al de Gabriel Walta y que lleva la historia con solidez durante toda su extensión.Espectadores es una obra que no deja indiferente. Brian K. Vaughan y Niko Henrichon nos dan lo que más nos gusta, sexo y violencia, pero no como nos lo podríamos esperar. Una reflexión sobre nosotros, los lectores, espías de historias ajenas, y nuestra relación con el sexo, esa fuerza que tanto nos atrae y tanto pudor nos genera. Un cómic que proclama que no hay apocalipsis que haga sombra a dos personas que follan porque quieren.↑Lo mejorLa creativa propuesta argumental de Vaughan.Su interesante reflexión sobre nuestra relación con el sexo y la violencia.↓Lo peorAlgún momento referencial algo dilatado.