Es el actor favorito de Christopher Nolan, y no por casualidad. Michael Caine lleva décadas conquistando el cine y el teatro. Pese a que, con 93 años, ya se encuentra retirado, el nombre de Michael Caine continúa en lo más alto. Nadie en la industria tiene una mala palabra que decir de él. Aunque quizá esto se deba a que Richard Harris ya ha muerto.El dos veces nominado a un Oscar nunca tuvo que compartir plano con Michael Caine. Lo que sí compartieron fue un tercio de sus vidas: se conocieron cuando ambos comenzaban en el mundo de la actuación y fueron amigos durante casi 40 años. En cambio, esta relación terminó al más puro estilo Hollywood: con una acusación de alcoholismo, respondida con una sarta de insultos.Richard Harris nunca fue un intérprete fácil de tratar. Así lo muestra el documental Los fantasmas de Richard Harris, estrenado en el año de la defunción del actor, 2002. Apenas 7 años antes, Caine y Harris habían separado sus caminos de la manera más absurda de cuantas se puedan concebir: el primero mencionó que Harris era un borracho profesional, y a Harris no le gustó nada.Dumbledore usa la magia negraPara las generaciones más jóvenes, Richard Harris es el primer Dumbledore. Y poco más: a lo sumo, se lo recuerda en Gladiator. Lejos quedan papeles como el magnífico de Sin perdón, Los cañones de Navarone o Un hombre llamado Caballo. En definitiva, una reputación que lo precedía cuando, en una entrevista, Michael Caine admitió sus propios excesos: no se drogaba, pero bebía. Eso sí, en aquellos años, en Inglaterra, bebían todos, empezando por Richard Harris.La alusión parecía simpática, habida cuenta de la amistad entre los dos actores. En cambio, Harris arremetió contra Caine, y es de suponer que la relación acabó ahí. Harris definió a Caine como “un charlatán gordo y flatulento de 62 años”.Además, añadió que el una vez aclamado como el Cary Grant británico se había quedado muy lejos de cumplir con las expectativas, tanto por el atractivo como por el encanto del intérprete que le servía como presunto molde. “Ahora, pretende convencernos de que es el Gene Hackman inglés”, sostuvo Harris, que coincidió con este (y sufrió de él una cinematográfica paliza) en Sin perdón. “Hackman es un actor intimidante y peligroso. El señor Caine es tan peligroso como Laurel o Hardy o incluso ambos, y tan intimidante como Shirley Temple”.