Juan Roig predice que en 2050 la cocina será un «hobby»: «Habrá cosas que enfriemos o calentemos» y Mercadona ya se prepara

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Negar la evolución y su importancia es algo que carece de sentido. Todos los ámbitos han sido partícipes de los avances que ha aportado la tecnología en una modernización que, en algunos aspectos, haría que nuestros antepasados recientes a duras penas reconocieran el mundo en el que vivieron. Un impacto que alcanza de lleno a los hogares y a sus hábitos más cotidianos, como el arte de cocinar.En ese proceso se encuentra inmersa la cadena de supermercados Mercadona, con su presidente Juan Roig a la cabeza. Desde hace ocho años, las tiendas de la compañía ofrecen la opción de adquirir platos listos para consumir. Una idea de negocio fundamentada en la comodidad, la respuesta a la falta de tiempo y las posibilidades que ofrece la tecnología. Lejos de quedarse en el punto actual, Roig vaticina que esta práctica irá a más hasta cambiar las rutinas: «La cocina como hoy la conocemos desaparecerá. Habrá cosas que enfriemos o calentemos, será un hobby».Este enfoque lo expuso durante la presentación de resultados de Mercadona correspondientes al ejercicio de 2025, celebrada el 10 de marzo de 2026. Una visión que encaja de lleno con el eje de innovación de la compañía, que presenta una transición integral en cuanto a la transformación tecnológica desde el plano logístico hasta el hábito de consumo del cliente final. Con su predicción, Roig abre un debate sobre la desaparición de la cocina tradicional para 2050 que tiene como epicentro a la comida elaborada a escala industrial, la eficiencia en los hogares y el papel de la tecnología alimentaria.'Listo para comer' como laboratorio de tecnología alimentaria Alimentos como las verduras congeladas fueron un primer paso en cuanto a comida preparada para facilitar las elaboracionesLa implantación de la sección ‘Listo para comer’ responde precisamente a esa tendencia impulsada por la ingeniería de los alimentos y los procesos de cocinado. Para garantizar la seguridad alimentaria y preservar las cualidades organolépticas de recetas complejas sin recurrir a ultraprocesados, la compañía y sus proveedores especialistas se sirven de técnicas avanzadas como el envasado en atmósfera modificada (EAM), el abatimiento térmico ultrarrápido y el cocinado al vacío a baja temperatura.Procesos que operan como una cadena y permiten llevar a cabo una producción considerable con la que logran mantener los estándares de calidad nutricional. Pero no solo eso, sino que además se trata de un proceso sencillo de proyectar a mayor escala en función de la demanda del cliente. Si, como aventura Juan Roig, a mitad de siglo cocinar se convierte en un pasatiempo más que en un requerimiento diario, contar con ese margen en sus centros de preparación y en la cadena de abastecimiento permitirá a Mercadona garantizar la oferta de platos preparados y listos para comer con la calidad que exige la cadena para sus productos.La transformación del espacio doméstico y la automatización del consumoQue las personas cada vez acuden más a opciones de comida preparada es un hecho. Los datos del Observatorio Sectorial DBK correspondientes al año 2025 señalan que el servicio de entrega a domicilio facturó 1.535 millones de euros el pasado año. Delegar las tareas culinarias no solo afecta a lo que se prepara en casa, sino también a lo que se compra al acudir al supermercado. Esa variante es la que busca atender Mercadona con su nueva sección de platos listos para llevar que tiene a la tecnología como gran aliada.El planteamiento de Juan Roig anticipa un cambio cultural profundo apoyado de forma inequívoca en la evolución tecnológica. Transformar la cocina diaria en un mero pasatiempo y no en una tarea obligatoria implica delegar la preparación de los alimentos en la industria, que debe estar preparada ante un cambio que más que eventual apunta a ser recurrente. De ser así, y estar el máximo dirigente de Mercadona en lo cierto en su proyección, nos encontraríamos ante un modelo donde la tecnología asegura la calidad, la variedad y la frescura de los platos a gran escala.