Un reloj normal puede adelantarse o atrasarse unos segundos a lo largo de los años, pero el que acaba de desarrollar un grupo de físicos en Singapur juega en otra liga. Es el reloj más preciso construido hasta ahora: su margen de error es tan pequeño que tendrían que pasar más de 260.000 millones de años para que se desviase un solo segundo.El dispositivo ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur y utiliza átomos de lutecio para medir el paso del tiempo. Su precisión multiplica por cuatro la del anterior récord y llega hasta tal extremo que puede detectar incluso diferencias de altura de milímetros por cómo cambia ligeramente la gravedad. El avance también podría ayudar a redefinir qué entendemos exactamente por un segundo.Todo lo que tienes que saber Por qué este reloj se equivoca menos ¿Es necesaria tanta precisión?Por qué este reloj se equivoca menosEl avance aparece recogido en un estudio publicado en Nature. El equipo lleva años trabajando con el lutecio, un elemento químico que tiene unas propiedades especialmente útiles para fabricar relojes atómicos. El resultado es un sistema capaz de medir el tiempo con una precisión que hasta ahora no se había conseguido. Suscríbete a la newsletter de Andro4allLa diferencia frente a un reloj convencional es enorme. Un reloj de pulsera mide el tiempo gracias al movimiento regular de un mecanismo o de un cristal de cuarzo. Aquí la referencia es un átomo. Los científicos observan cómo responde cuando recibe una frecuencia de luz muy concreta y utilizan ese comportamiento, extremadamente estable, para contar el paso del tiempo.Es como disponer de un péndulo que siempre oscila exactamente igual. Cuanto más estable sea esa referencia, más preciso será el reloj. En este caso, los investigadores utilizan un átomo de lutecio y varios láseres para realizar la medición. Interior del reloj atómico de lutecio, el más preciso de la historia | Foto: CQT/NUSPero había que comprobar que esa precisión era real. Para hacerlo, el equipo construyó dos relojes prácticamente idénticos y los dejó funcionando a la vez durante unas 200 horas. Después comparó sus resultados. Las diferencias fueron tan pequeñas que ambas mediciones coincidieron hasta niveles nunca alcanzados en una comparación de este tipo.El lutecio tiene además otra ventaja importante: se altera menos por su entorno. La temperatura o los campos magnéticos pueden introducir pequeños errores en los relojes atómicos. Este elemento es menos sensible a algunos de esos cambios, por lo que resulta especialmente interesante para conseguir mediciones todavía más estables.¿Es necesaria tanta precisión?La pregunta evidente es para qué hace falta tanta precisión. Una de sus posibles aplicaciones está en tecnologías como el GPS, donde calcular una posición depende de medir con enorme exactitud cuánto tardan las señales en viajar desde los satélites. Cuanto mejor se mide el tiempo, más precisas son esas mediciones.Sin embargo, este reloj puede servir también para algo mucho más llamativo: medir cambios minúsculos en la gravedad. Según la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo no transcurre exactamente igual en todas partes. Una diferencia de altura modifica ligeramente la gravedad y, con ella, el ritmo al que pasa el tiempo.Ese cambio es imperceptible para cualquier persona, pero no para un reloj como este. Los científicos creen que podría llegar a detectar diferencias de altura de apenas milímetros, lo que permitiría estudiar pequeños cambios en el terreno o en el campo gravitatorio terrestre con una precisión extraordinaria.También puede convertirse en una herramienta para responder algunas de las grandes preguntas de la física. Comparar relojes extremadamente precisos puede ayudar a buscar pequeñas anomalías que no encajan con las teorías actuales e incluso aportar nuevas pistas sobre fenómenos como la materia oscura.También podría ayudar a responder a algo tan peculiar como: qué es un segundo. Actualmente se utiliza el comportamiento de los átomos de cesio como referencia oficial. Los relojes ópticos son mucho más precisos y científicos de todo el mundo llevan años trabajando para que, en el futuro, puedan sustituir al sistema actual. El nuevo reloj de lutecio se suma ahora a esa carrera por medir el tiempo con más exactitud.