Los astrónomos llevaban años mirando un hueco en un disco de polvo. Acaban de confirmar allí el planeta más joven conocido: tiene menos de un millón de años y todavía está creciendo

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Elias 2-24 b tiene menos de un millón de años y sigue acumulando material de su disco natal. Su existencia muestra que los gigantes gaseosos pueden formarse mucho antes de lo que predecían algunos modelos.