Maricarmen Abascal tenía 17 años cuando, en 1956, entró por primera vez en el piso que alquilaron sus padres en la calle Sainz de Baranda, en Madrid. Ha vivido en él toda su vida y en él esperaba pasar su vejez. Este miércoles, a los 87 años de edad, con problemas de movilidad y sin alternativa habitacional, fue obligada por una orden judicial a salir de su casa para no volver jamás. Maricarmen fue desahuciada en medio de un potente despliegue policial, en camilla, con cientos de personas en la calle gritando: “¡No estás sola!”. Toda la escena fue retransmitida en directo por los medios y las redes a un país con el corazón en un puño, porque el trauma personal de esta anciana madrileña conecta con un país que desde hace años sufre la vivienda como un drama. Seguir leyendo