Maricarmen ya no tiene casa. Está en la calle a sus 87 años, después de haber sido desahuciada del piso en el que ha vivido durante siete décadas. Activistas del Sindicato de Inquilinas y vecinos del barrio de Retiro y de otras zonas de la capital han intentado impedir el desalojo hasta el último minuto y han acompañado a la mujer, que no puede caminar, cuando los agentes de la Policía Nacional han entrado en la vivienda para llevársela. Poco antes, sentada en una silla de ruedas en el salón, Maricarmen se limpiaba las lágrimas con un pañuelo y miraba los muebles, lámparas, alfombras y todo lo que hasta ahora era parte de su hogar. Una vez fuera, le han ayudado a subir a una ambulancia del Samur, que se ha perdido entre las calles del pudiente barrio de Retiro de Madrid en medio de un funeral de lágrimas, gritos y ansiedad de los 400 manifestantes que la han defendido hasta el final.