La visita de Alberto Núñez Feijóo y Manfred Weber, el líder del Partido Popular Europeo (PPE), a Ceuta llegó apenas unas horas después de uno de los episodios más graves de la tensión que atraviesa la ciudad. El domingo por la tarde, un grupo de manifestantes concentrados en el puerto contra la llegada de la ONG navarra Negu Gorriak/Derecho a Techo atacó el coche de la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, en el que también se encontraban el activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas, tras ser confundidos con integrantes de la organización. Ferreras denunció después que llegó a temer por su integridad y relacionó lo sucedido con un clima político en el que, a su juicio, se ha alimentado la tensión mediante el uso de expresiones como “invasión”. Ese era el telón de fondo de la cuarta visita del líder del Partido Popular a Ceuta desde las entradas masivas de finales de julio. Esta vez no viajó solo. El conservador llegó acompañado por Weber, principal interlocutor de Feijóo en Bruselas y uno de sus apoyos políticos en la dirección del PPE, y por la secretaria general de la formación, Dolors Montserrat, con el objetivo de trasladar la crisis al ámbito comunitario y exhibir el respaldo de la principal familia política de la Unión Europea a sus posiciones y las del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.Sobre la agresión a la diputada ceutí y sus acompañantes, Feijóo expresó su “más firme condena” y subrayó que en democracia la violencia no tiene cabida bajo ninguna circunstancia. Pero fue una condena genérica a la violencia, evitó mencionar los detalles del episodio concreto y expresó a renglón seguido su apoyo a los militares que han sufrido agresiones por parte de las personas que, según sus palabras, “han invadido esta ciudad”. Asimismo, mostró su solidaridad con los ceutíes ante el “recrudecimiento de la inseguridad”.La elección del término tenía una relevancia añadida precisamente porque Ferreras había reclamado sólo unas horas antes que se dejara de “echar gasolina a un fuego ya encendido” y había acusado al PP de contribuir a la tensión al hablar reiteradamente de “invasores”. Vivas también repitió la condena genérica a la “violencia”, pero ambos reiteraron su negativa al envío de migrantes a la península e insistieron en que la única vía que contempla el PP es la expulsión de todos aquellos que entraron de forma irregular, sean menores o mayores de edad.Vivas pide expulsiones al calor de la crisis y el Gobierno se lo reprochaSobre esta cuestión, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, que está al frente del mando único, reprochó este lunes a PP y Vox que contribuyan a que la situación se “enquiste” y calificó de “imprudencia temeraria” prometer devoluciones rápidas sin tener en cuenta los procedimientos legales. Según los cálculos expuestos por el Ejecutivo, unas 3.000 personas continúan en las calles, mientras los procesos de alojamiento, identificación, asilo y retorno siguen avanzando.Feijóo y Vivas reclaman que los migrantes sean “expulsados” a Marruecos en lugar de trasladados a otras comunidades, pese a que el presidente ceutí defendió tras los primeros días de la entrada masiva que la repatriación de todos los migrantes era “inviable”. En ese sentido la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, recordó que cada caso debe examinarse individualmente de acuerdo con el interés superior del menor y reiteró que la mayoría de los menores atendidos quiere permanecer en España y que la legislación española obliga a garantizar su protección.A la pugna sobre las soluciones se añadió este lunes otra imagen del enfrentamiento institucional. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó también a Ceuta para supervisar los dispositivos dependientes de Interior y las dependencias de la Oficina de Asilo y Refugio. Su departamento mantiene allí el triaje de los migrantes para determinar quién puede iniciar un procedimiento de protección internacional y quién queda sujeto a un expediente de devolución o expulsión.Pero Marlaska y Vivas ni siquiera se han sentado a hablar. Según fuentes del Gobierno, Interior llevaba desde la semana anterior tratando de concertar una reunión entre ambos durante el viaje del ministro. Vivas la rechazó alegando problemas de agenda, el mismo día en que recibió a Feijóo y a Weber y compareció con ambos ante los medios. En el Ejecutivo trasladan su malestar por el hecho de que el presidente autonómico tuviera tiempo para la delegación de su partido pero no para reunirse con el responsable de Interior.Feijóo busca europeizar la crisis con un CDU en horas bajasEl viaje del líder de la oposición a la ciudad autónoma perseguía además otros fines en clave europea. Feijóo reclamó al Ejecutivo que active los mecanismos europeos para acelerar los retornos, pidió más presencia de Frontex en la ciudad —“permanente, visible y continuada en el tiempo”, en sus palabras— y defendió un tratamiento específico para Ceuta y Melilla dentro de la política comunitaria de fronteras. Según el líder del PP, las normas europeas permiten una gestión más ágil de las devoluciones si España lo solicita a Bruselas. Weber respaldó la estrategia con la que Feijóo pretende convertir la crisis ceutí en una cuestión europea. La visita del jefe de los conservadores europeos llega después de que el PP haya buscado durante las últimas semanas que las instituciones comunitarias se pronuncien sobre la entrada masiva y sobre el papel de Marruecos, y permitió a Génova presentar la presión sobre el Gobierno como una posición que trasciende a la política nacional. Sin embargo, no se ha producido posicionamiento alguno en ese sentido por parte de la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen.La visita a Ceuta se ha producido además en un momento delicado para la democracia cristiana alemana. La CDU del canciller Friedrich Merz sufrió este domingo un duro revés en las elecciones regionales: en Mecklemburgo-Pomerania Occidental cayó al 4,9% y quedó por primera vez fuera del Parlamento regional, mientras la ultraderechista AfD se impuso con más del 38%; en Berlín, donde cogobernaba desde 2023, perdió casi diez puntos y fue superada por Die Linke. Weber pertenece, en concreto, a la CSU bávara, el partido hermano de la CDU, y ocupa una posición central en la familia conservadora europea como presidente del PPE y de su grupo en la Eurocámara. El líder del PP también aprovechó la comparecencia para cerrar filas con Vivas. Acusó al Ejecutivo de “desentenderse de sus competencias” y sostuvo que detrás de la prolongación de la crisis puede haber “interés, desidia o una estrategia” para “cronificarla” y terminar señalando al presidente ceutí como responsable. Calificó de “miserable” responsabilizar a Vivas y aseguró que, en lugar de pedirle cuentas, hay que darle “las gracias” por haber permanecido “al pie del cañón”.Vivas abundó en esa línea. Acusó al Gobierno de un comportamiento “incomprensible e inaceptable”, sostuvo que no ha cumplido adecuadamente con sus obligaciones de protección de la frontera y volvió a defender el retorno de quienes permanecen irregularmente en la ciudad como condición para recuperar la normalidad. El presidente ceutí situó además la crisis en el terreno de la soberanía y la integridad territorial, uno de los marcos que el PP ha tratado de consolidar desde finales de julio.