Un estudio revela una dura desigualdad: quienes sufren trastornos mentales graves viven hasta 12 años menos

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La medicina ha conseguido que muchas personas con trastornos mentales graves vivan más que hace una década, pero la brecha sigue siendo enorme. Un estudio liderado por la Universidad de Queensland ha encontrado que los hombres con estos problemas mueren, de media, 12 años antes que el resto de la población. En las mujeres, la diferencia ronda los 10 años.Los investigadores analizaron durante 14 años los datos hospitalarios de unos 255.000 pacientes de Queensland, en Australia. La muestra incluía casos de esquizofrenia, depresión grave, trastornos relacionados con el estrés y problemas de consumo de alcohol o drogas.La esperanza de vida mejora, pero no para todosLa parte positiva es que la mortalidad general entre estos pacientes ha bajado con el tiempo. Para los investigadores, eso indica que algunas mejoras sanitarias están funcionando y que muchas personas con problemas graves de salud mental viven más que hace 14 años.El problema aparece al separar los diagnósticos. En pacientes con psicosis, incluida la esquizofrenia, la tasa de mortalidad apenas ha mejorado. Dicho de otra manera, precisamente quienes necesitan una atención más compleja parecen estar quedándose atrás.Eso encaja con una idea que cada vez gana más peso: la salud mental no puede tratarse de forma aislada del resto del cuerpo. El médico José Luis Marín lo resumía al señalar que “existe la salud”, sin separar de forma tajante lo físico de lo psicológico.El principal problema no está solo en el cerebroEl estudio apunta a que buena parte del exceso de mortalidad viene de enfermedades físicas prevenibles, especialmente problemas cardiovasculares. Algunas medicaciones pueden favorecer aumento de peso o reducir la actividad física, y eso añade riesgo con el paso del tiempo.A esto se suma que los pacientes con trastornos graves suelen necesitar una atención más compleja y pueden tener más dificultades para mantener revisiones médicas, hacer ejercicio o cuidar la alimentación.Por eso, los investigadores creen que mejorar la atención psiquiátrica no basta. Controlar la tensión, el colesterol, la diabetes, el peso y otros factores debería formar parte habitual del seguimiento.La esquizofrenia sigue siendo, además, un trastorno muy complejo, aunque nuevos trabajos están intentando aclarar mejor su origen. Uno de ellos encontró que un solo gen podría influir en algunos casos de aparición temprana.En definitiva, la conclusión del estudio es muy dura, pero también bastante clara: vivir más no depende únicamente de tratar los síntomas mentales. Si la atención física no mejora al mismo ritmo, la brecha seguirá dejando por el camino más de una década de vida.