El mundo de la arqueología bíblica y la historia del cristianismo temprano han sido sacudidos recientemente por uno de los hallazgos más fascinantes y reveladores de las últimas décadas. En el norte de Israel, una excavación ha sacado a la luz un mosaico de aproximadamente 1.800 años de antigüedad que contiene la que podría ser la referencia arqueológica más antigua que menciona a Jesús explícitamente como Dios. Este descubrimiento, que sitúa sus raíces en los albores de la fe cristiana, está reescribiendo lo que sabíamos sobre las primeras comunidades de creyentes.El inesperado escenario del hallazgo: La Prisión de MegidoLa historia de este descubrimiento es tan peculiar como el hallazgo mismo. En el año 2005, estaban previstas una serie de obras para ampliar las instalaciones de la prisión de Megido, ubicada en el norte de Israel. Siguiendo los protocolos habituales en regiones con alto potencial histórico, la Autoridad de Antigüedades de Israel llevó a cabo excavaciones preventivas antes de que las máquinas comenzaran a trabajar.Lo que los arqueólogos encontraron bajo los cimientos de este recinto penitenciario en funcionamiento dejó a la comunidad científica sin palabras: los restos de una sala de reuniones que data de alrededor del año 230 d.C.. Hay que recordar que, en ese momento, el cristianismo era una religión proscrita y perseguida en el Imperio Romano, y faltaba casi un siglo para que fuera legalizada tras el Edicto de Milán y el posterior Concilio de Nicea (325 d.C.).La inscripción central: "A Dios Jesucristo"De todos los elementos rescatados en este pavimento histórico, el que mayor interés internacional ha despertado es una de las tres inscripciones escritas en griego antiguo. El texto menciona a una mujer llamada Akeptous, a quien se describe devotamente como «amante de Dios».La inscripción detalla que esta mujer donó y ofreció una mesa a «Dios Jesucristo» a modo de memorial. Según los expertos del Museo de la Biblia de Washington, donde actualmente se expone la obra, estas breves palabras constituyen la evidencia arqueológica más antigua descubierta hasta la fecha en la que se le otorga a Jesús, de forma explícita y escrita, el título y la naturaleza de Dios.El simbolismo oculto: Los peces y la misteriosa mesaDado que la cruz aún no se había estandarizado como el símbolo principal del cristianismo en el siglo III, los primeros creyentes utilizaban otros códigos visuales. El mosaico de Megido carece de figuras humanas, pero en su lugar, muestra la clara representación de dos peces. El pez, o ichthys en griego, era un acrónimo secreto utilizado por los cristianos perseguidos que significaba "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador".Además, en el centro geométrico de la sala, los arqueólogos hallaron las marcas de la base de una mesa. Precisamente, la inscripción de Akeptous utiliza la palabra griega trapeza (mesa). Los investigadores sugieren con gran seguridad que los primeros cristianos se reunían alrededor de esta estructura para celebrar la Eucaristía, en un formato mucho más íntimo y doméstico que el de las grandes catedrales que surgirían siglos más tarde.Mujeres pioneras y un centurión romanoEl mosaico no solo nos habla de teología, sino también de la rica sociología de los primeros cristianos. En el suelo de Megido han quedado inmortalizados los nombres de cinco mujeres en total. Aparte de Akeptous, otra inscripción pide recordar a Primilla, Cyriaca, Dorothea y Chreste. Que los nombres femeninos tengan tanto protagonismo en una obra pública del siglo III demuestra el importante papel económico y social que jugaban las mujeres en estas primeras comunidades de fe.Por otro lado, destaca el nombre de un hombre llamado Gaianus (también conocido como Porphyrius). La inscripción revela un dato asombroso: era un centurión romano que pagó la realización del mosaico de su propio bolsillo. El texto lo llama «nuestro hermano». El hecho de que un militar del imperio romano que perseguía a los cristianos estuviera financiando un lugar de culto clandestino y confraternizando con ellos, es un testimonio asombroso de cómo la nueva fe penetraba en todos los estratos sociales.¿Es verdaderamente la iglesia más antigua del mundo?El debate académico está servido. Muchos especialistas se refieren al complejo de Megido como la iglesia cristiana más antigua del mundo jamás encontrada. Sin embargo, otros arqueólogos prefieren usar términos más precisos como "sala de oración" o "iglesia doméstica" (domus ecclesiae), comparándola con la famosa casa-iglesia de Dura-Europos en Siria, que data aproximadamente de la misma época.Sea como fuere, el mosaico nos demuestra que estas primeras congregaciones no disponían de basílicas con campanarios, sino de habitaciones discretas donde personas de toda condición social se sentaban juntas a compartir el pan y el vino.De una prisión israelí al mundo enteroDebido a que el mosaico se encontraba bajo una prisión de máxima seguridad en activo, el público no pudo acceder a él durante años. Tras un minucioso trabajo por parte de los conservadores israelíes, el suelo fue seccionado con un cuidado extremo para su extracción.Actualmente, este tesoro arqueológico ha cruzado el océano y se expone por primera vez fuera de Israel. Podrá ser visitado en el Museo de la Biblia en Washington D.C. hasta el 31 de diciembre de 2026, fecha en la que emprenderá su viaje de regreso a Tierra Santa.El mosaico de Megido no es solo una obra de arte; es una fotografía intacta de la fe, la valentía y la devoción de los primeros cristianos en tiempos del Imperio Romano. Ok Diario: David Riaño