España vuelve a semifinales 18 años después tras superar a Kazajistán y al cansancio

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España superó su primer obstáculo en las finales de la Billie Jean King Cup tras derrotar a Kazajistán por 2-1 en los cuartos de final, una eliminatoria resuelta por la pareja de dobles formada por Sara Sorribes y Cristina Bucsa tras llegarse al partido decisivo con tablas, después de la victoria de Jessica Bouzas y la derrota de la propia Bucsa en los dos individuales. La selección avanza en el Shenzhen Bay Sports Centre Arena y se queda a un paso de su primera final desde 2008. Desde esa fecha no pisaba una ronda tan avanzada el tenis femenino español, que celebró su último título en el siglo pasado: 1998. No lo puso fácil Kazajistán pese a que en su plantilla faltaba la número uno mundial, Elena Rybakina, que se dio de baja poco después de levantar el título del US Open, su tercer Grand Slam. Sin ella, las opciones de España daban un salto cualitativo, aunque el camino a la siguiente ronda no fue un paseo, ni mucho menos. Abrió la serie Jessica Bouzas ante Sonja Zhiyenbayeva, 384 del mundo. Fue el partido más sencillo. La gallega (93ª del ranking) amarró el primer punto en apenas una hora de partido, sin dar opciones a su rival y demostrando la enorme diferencia de nivel entre ambas. Bouzas, impecable con el saque, no entregó ni una sola oportunidad de break, mientras que ella aprovechó la mitad de las ocho que dispuso para poner tierra de por medio en ambas mangas. La amplia diferencia en el marcador fue un fiel reflejó de lo que sucedió sobre la cancha. Mucha superioridad, poca historia tenística. El 1-0 era un buen salvavidas, pero ni mucho menos entregaba el pasaporte a las semifinales. A Cristina Bucsa, 35ª del ranking y número española por delante de la ausente Paula Badosa (57ª), le tocó lidiar con una rival bastante más complicada. No es el mejor año de Yulia Putintseva, relegada ahora al número 79 de la WTA, pero la jugadora nacida en Moscú (cambió su nacionalidad en 2012) llegó a colarse entre las veinte primeras hace apenas un año y medio. Esa es la versión que se vio de la volcánica jugadora kazaja en el primer set, en el que logró imponer su intensidad a Bucsa. La cántabra, recién llegada a China tras ganar el torneo de dobles del WTA 500 de Guadalajara, pareció pagar el esfuerzo de un viaje tan largo y no pudo igualar el ritmo de su rival. El segundo acto, en cambio, fue completamente diferente. En el cuarto juego llegó la primera rotura de Bucsa, un golpe que acusó Putintseva, y que le hizo sacar el carácter que la ha hecho famosa en el circuito. La española supo aprovechar el cruce de cables, pese a que en el séptimo juego la kazaja recuperó el servicio perdido y amagó con la remontada. Se rehizo bien Bucsa, que volvió a romper en el siguiente juego para decantar el set a su favor. Se abría un partido nuevo, pero el cansancio hizo mella en Bucsa, y la española apenas compareció. Putintseva encadenó cinco juegos seguidos para anotarse la manga por un contundente 6-1. Pese a la fatiga, Bucsa volvía a comparecer en el dobles junto a Sara Sorribes. Enfrente, Anna Danilina y Zhibek Kulambayeva, que ya ganaron juntas un punto de dobles decisivo en la clasificación de las kazajas para las finales, ante Canadá, y que pese a un inicio anodino, dieran muestras de una gran compenetración. España encarriló la primera manga de forma rápida, en contraste con lo que se vería después: un set larguísimo en el que a las españolas, en especial a Sorribes les costó un mundo sacar su servicio adelante. Las kazajas plantaron cara tratando de jugar más agresivas, encontrando los pasillos y empezando a hacer daño en los intercambios largos. A Bucsa comenzaron a notársele las horas en la pista y España se dejó puntos importantes en la red. Solo el nerviosismo de las kazajas en los puntos decisivos, 2 de 20 en los puntos de break, impidió que el encuentro terminase en el súper tie-break. Fueron varios momentos complicados, en especial dos juegos larguísimos, el séptimo y el undécimo, en que las españolas lograron salvar los muebles cuando peor se le ponían las cosas. En semifinales espera la República Checa, que el martes se deshizo de Gran Bretaña gracias a las dos victorias individuales de Linda Noskova y Marie Bouzkova. Las checas representan, en teoría, una amenaza bastante superior a Kazajistán, pero Bucsa y Bouzas ya lograron derrotar en la fase clasificatoria de la pasada edición.