Uno de los secretos del magnetismo de Donald Trump es que es un hombre socarrón que parece no respetar a nadie ni tener límites a la hora de disrumpir. Sonríe mucho, se impone físicamente y trata de llenar la habitación con su presencia. Habla con altivez a los líderes de medio mundo reunidos en la Asamblea General de Naciones Unidas, abusa de un presidente en guerra como Volodímir Zelenski o acosa a las periodistas que le acompañan. Quiere ser visto como un hombre fuerte.Seguir leyendo....