Emilio Carrión, ingeniero: «La IA ya hace el trabajo que más odiaba como programador»; así la puso a prueba con un mapa de las Fallas

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Emilio Carrión ha usado Open Code para leer la documentación de la API del Ayuntamiento de Valencia, escribir la integración y colocar las Fallas en un mapa interactivo. En su caso, la IA se quedó con el trabajo repetitivo que recuerda de su etapa en consultoría, mientras él se ocupaba de decidir qué quería construir y cómo debía funcionar.La web de datos abiertos del consistorio entrega el nombre de cada falla, su presidente, el artista, el boceto y su ubicación. El problema viene después: hay que convertir esos datos en algo que la aplicación pueda utilizar, una tarea que obliga a entender la respuesta de la API y escribir el código que hará de puente con el mapa.Open Code se quedó con la parte que Carrión no quería hacer Carrión cuenta en su canal de YouTube que durante su etapa en consultoría tuvo que implementar muchas API de este tipo. Y ahí estaba precisamente la parte que menos disfrutaba: leer documentación, escribir los traductores de los datos y volver a repetir el proceso con el siguiente servicio. «Esto es un montón de trabajo mecánico, repetitivo y aburrido», explica.Esta vez no lo hizo él. Open Code leyó la documentación y generó el proveedor que necesitaba la aplicación, que después utiliza Leaflet y CARTO para dibujar el mapa. Dicho sin jerga, la IA escribió el conector entre los datos del Ayuntamiento y lo que aparece en pantalla, evitando que Carrión tuviera que preparar esa integración a mano.¿Y qué se queda entonces el programador? Carrión lo explica así: «Nosotros queremos centrarnos en la parte divertida, que es el diseño de sistemas, es cómo encaja cada pieza y un poco la visión más global». La IA se ocupa del trabajo más mecánico de programar y él conserva las decisiones sobre qué construir y cómo encajan las piezas.Las Fallas convierten ese trabajo invisible en algo que puedes ver Mapa de las Fallas de 2026Las Fallas hacen que todo esto se vea con facilidad. El mapa termina colocando monumentos de entre 5 y 20 metros, algunos con presupuestos de cientos de miles de euros, que acabarán quemándose el 19 de marzo. El código que escribió la IA termina convertido en fallas situadas sobre Valencia, algo bastante más tangible que un archivo lleno de instrucciones.Entre ellas aparece Convento Jerusalén, ganadora del año de la grabación y situada cerca de la estación de tren. Open Code no decide qué quiere enseñar Carrión ni qué información merece aparecer; hace trabajo previo. En la práctica, funciona como un becario digital que lee el manual y escribe el código repetitivo para que el programador no tenga que hacerlo.Carrión lo resume así: «Esta IA nos lo quita» y «a mí me da la vida», porque ese trabajo ya no tiene que hacerlo a mano. El vídeo no entra en la destrucción de empleo, pero sí toca de lleno el debate sobre empleo entre desarrolladores: la IA ya puede quedarse con una parte real del trabajo cotidiano de programar.