Pilar Guerrero, etóloga felina: «No es una venganza»; el gato que pasa horas solo y te reclama juego justo cuando llegas agotado a casa

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Descifrar los grandes secretos de la humanidad, como saber dónde está la tumba de Cleopatra o cómo y quién se encargó de levantar Stonehenge, continúa siendo una tarea para historiadores e investigadores. De igual modo, comprender con detalle cuáles son los patrones de comportamientos de los gatos resulta casi de igual complejidad. Los felinos tienen un temperamento tan característico y marcado que la etología trata de dar respuestas que sirvan a los humanos para responder mejor a sus necesidades.En esa línea de trabajo se centra Pilar Guerrero, etóloga felina que a través de su perfil en redes sociales busca desgranar los secretos de su carácter. Comportamientos como hacer las necesidades fuera del arenero o el hecho de que tengan una querencia particular por tumbarse sobre los teclados de nuestros ordenadores son solo algunos de los aspectos que la etología va poco a poco aclarando.En una publicación del pasado 27 de agosto de 2025, la experta felina se centra en una situación que muchos hemos vivido con nuestras mascotas felinas en casa: llegar de trabajar y que acudan a su tutor buscando esa carga de diversión y entretenimiento que no han tenido durante el día. Una demanda que coincide con el cansancio acumulado por el humano, que puede interpretar esa actitud de su felino como una señal de despecho, pero como apunta la propia Pilar Guerrero, «nada más lejos de la realidad. No es una venganza, no es un "ahora te vas a enterar"».La acumulación de energía como eje de comportamiento Ver esta publicación en Instagram La explicación etológica dista mucho de la venganza. Según señala la experta, el error fundamental que se comete cuando se trabaja fuera es no planificar las actividades del gato durante esas horas de soledad. Al no contar con estímulos adecuados, el animal pasa la jornada durmiendo y «recargando pilas». De este modo, la intensa demanda de juego nocturna responde sencillamente a que el felino ha reservado toda su energía diaria para liberarla en el momento en que su tutor regresa.Es en ese tiempo de soledad cuando el gato, sin los estímulos adecuados ni desafíos con los que pasar el rato, opta por descansar, manteniendo así sus reservas energéticas plenas para el momento en que su tutor está de regreso, tal como explica la propia Pilar Guerrero: «La energía de tu gato en este momento es inagotable y aunque tú quieras irte a sentarte al sofá porque ya estás reventada o incluso irte a la cama, tu gato sigue teniendo esta energía, sigue reclamándote, sigue dando carreras...».Los juguetes inanimados no son sufiente para los felinos Un gato descansa en un sofáUna situación que puede derivar en un deterioro de la relación con la mascota. Llegar a casa con una carga física y mental que pide un respiro resulta incompatible con esa demanda de atención del felino. Si esa petición se prolonga al espacio nocturno en que el cuerpo debería descansar, las consecuencias a medio plazo pueden derivar en un desgaste de la convivencia cotidiana, en especial por parte del tutor, que según detalla la experta en comportamiento felino se encuentra en una situación en la que «ni puedes descansar ni te sientes bien porque sabes que tu gato realmente necesita jugar».Para Pilar Guerrero, la solución habitual de dejar repartidos juguetes por las distintas estancias del hogar no obedece a las necesidades que los felinos presentan para cubrir sus estímulos. De hecho, destaca que los objetos estáticos resultan llamativos por un tiempo muy limitado, de tal modo que acaban siendo ignorados a lo largo de las horas de soledad.Trabajar en estructuras de entretenimiento para mejorar el descanso compartidoPara solucionar esta falta de estimulación, la etóloga aconseja implementar recursos de exploración autónoma. Diseñar juegos que impliquen la búsqueda de alimento o retos  permite que el felino dedique bloques de 20 o 30 minutos a investigar de manera independiente. De ese modo, distribuye su actividad física a lo largo del día, aspecto que redunda en que, al regreso del trabajo de su tutor, la convivencia sea mucho más relajada y equilibrada para ambos. A través de ese tipo de pruebas, como refleja nuestra protagonista, se consigue que el gato pase el día «explorando y satisfaciendo su necesidad de explorar, para que cuando tú llegues no recaiga absolutamente todo sobre ti».El de la etóloga felina Pilar Guerrero es un análisis pormenorizado de las razones por las que los gatos muestran ese ímpetu cuando su tutor llega a casa tras su jornada laboral. Una cuestión que va más allá de una mera represalia por las horas sin compañía y que apunta a la necesidad de organizar de manera adecuada los elementos de entretenimiento que se dejan previstos en el domicilio, de modo que los gatos sean capaces de mantener más tiempo de actividad y, con él, liberar energía. Así, el tramo final del día será más tranquilo cuando mascota y tutor se reúnan al acabar la jornada para disfrutar de un merecido descanso.