Los últimos datos difundidos a partir de las mediciones de la plataforma Cloudflare sitúan en un 57,4% las solicitudes web procedentes de sistemas automatizados, mientras que las personas representan el 42,6%.Es decir, de cada diez peticiones realizadas a páginas web dentro de la red analizada, aproximadamente seis proceden de máquinas y apenas cuatro de humanos.El dato marca un punto de inflexión para una red concebida históricamente alrededor de usuarios que buscaban información, entraban en páginas, compraban productos o interactuaban con otras personas.Ahora buena parte de esa actividad la realizan programas automáticamente, al tiempo que el enorme crecimiento de la inteligencia artificial está acelerando la transformación.¿Qué hacen tantos 'bots' en internet?Un 'bot' es, contado someramente, un programa capaz de realizar automáticamente determinadas tareas en internet. Pero no todos hacen lo mismo, ni todos son maliciosos.Entre ellos se encuentran los tradicionales rastreadores de los buscadores que recorren páginas para indexarlas, sistemas de monitorización, herramientas automatizadas y programas utilizados para detectar amenazas.La explosión de la inteligencia artificial ha añadido nuevos actores: rastreadores que recopilan información para entrenar modelos y agentes de IA capaces de navegar por páginas y realizar tareas en nombre de una persona.Cloudflare está distinguiendo actualmente entre rastreadores destinados a búsquedas, agentes que actúan en tiempo real en nombre de los usuarios y sistemas que recopilan contenidos para entrenar o perfeccionar modelos de inteligencia artificial.La IA acelera el 'sorpasso' a los humanosEl cambio está siendo especialmente rápido y una de las claves está en la enorme diferencia de escala. Una persona puede entrar en varias páginas para buscar un producto, comparar precios o encontrar una determinada información.Sin embargo, una máquina puede consultar miles automáticamente para intentar completar la misma tarea. De ahí que el crecimiento de los agentes de inteligencia artificial haya multiplicado el número de solicitudes automatizadas y contribuido a que las máquinas superen finalmente a las personas.Cloudflare reconoció este verano que el cambio había llegado antes de lo previsto y reveló que más de la mitad de las solicitudes web ya están impulsadas por agentes automatizados y bots.Lugares donde las máquinas toman la redEl reparto tampoco es igual en todo el planeta, ya que los datos presentan enormes diferencias dependiendo del territorio y de la concentración de infraestructuras tecnológicas.Algunos análisis realizados a partir de los datos de Cloudflare sitúan el porcentaje de actividad automatizada en Norteamérica cerca del 69%. En determinadas mediciones, los humanos llegaron a representar únicamente alrededor del 31% de las solicitudes.Todavía más llamativo resulta el caso de Gibraltar: durante determinadas horas se han registrado picos en los que los sistemas automatizados llegaron a representar alrededor del 97% de la actividad web medida, aunque se trata de un caso extremo y no de un porcentaje permanente.No obstante, en otros territorios ocurre exactamente lo contrario y el tráfico sigue siendo mayoritariamente humano.De las granjas de 'clics' a los agentes de IALa automatización de internet, sin embargo, comenzó mucho antes de la actual explosión de la inteligencia artificial. Desde hace años existen las denominadas granjas de 'bots' o granjas de 'clics', estructuras capaces de controlar numerosas cuentas o dispositivos para generar artificialmente interacciones.Entre sus posibles usos está aumentar cifras de visualizaciones, clics o seguidores y simular una popularidad que realmente no existe. También pueden utilizarse para amplificar determinados mensajes y alterar artificialmente las conversaciones en redes sociales.Los bots y la desinformaciónUno de los usos más preocupantes está relacionado con la difusión masiva de desinformación. Las granjas de bots permiten publicar enormes cantidades de mensajes, introducir determinados temas en la conversación y generar la apariencia de que una opinión cuenta con un respaldo social mucho mayor del real.Este funcionamiento genera a veces un círculo de amplificación: los bots difunden masivamente un contenido, los algoritmos aumentan su visibilidad y la conversación acaba llegando a usuarios reales e incluso a medios de comunicación y responsables políticos.La inteligencia artificial aumenta todavía más estas posibilidades al facilitar la generación y publicación automática de contenidos a una escala mucho mayor.El problema de saber quién es humanoLa nueva realidad plantea además una dificultad fundamental: distinguir cuándo existe realmente una persona detrás de una actividad.Cloudflare lleva años desarrollando herramientas destinadas precisamente a diferenciar el tráfico humano del automatizado y advierte de que existen bots que tratan de imitar el comportamiento de los usuarios para evitar su detección.La compañía, que actúa como un escudo de seguridad y un acelerador de tráfico para sitios web, considera que la automatización no es por sí misma negativa. Buena parte de ese tráfico cumple funciones legítimas y necesarias para el funcionamiento de internet; el problema aparece cuando se utiliza para fraude, manipulación, extracción abusiva de contenidos o actividades maliciosas.Por eso, el gran desafío ya no consiste únicamente en bloquear máquinas, sino en saber qué máquina está entrando en una web y con qué propósito.Una internet cada vez menos humanaEl cambio puede tener además consecuencias importantes para medios de comunicación, redes sociales y negocios en la red. Durante décadas, buena parte de la economía de internet se construyó sobre la premisa de que una visita significaba potencialmente una persona que podía leer una noticia, ver un anuncio, comprar un producto o contratar una suscripción.Ahora, la expansión de los agentes de IA empieza a romper esa relación. Cloudflare advierte de que los agentes automatizados y los bots ya impulsan más de la mitad de las solicitudes web y está desarrollando nuevas herramientas para que los propietarios de las páginas puedan decidir si permiten que sus contenidos sean utilizados para búsquedas, por agentes o para entrenar modelos.Lo cierto es que las máquinas generan ya más tráfico web que los seres humanos. ¿Esto cambiará para siempre las reglas del juego?