Durante décadas, ser programador significó escribir código. La IA está rompiendo esa regla: el desarrollador del futuro se parecerá más a un director que a un mecanógrafo

Wait 5 sec.

Los agentes de IA ya pueden recorrer repositorios, modificar archivos, ejecutar pruebas y preparar cambios completos. El código no desaparece, pero el valor humano empieza a desplazarse hacia decidir, verificar y corregir.