Julián López regresa este martes a 'El Hormiguero' para presentar junto a Pepa Charro '53 domingos', la comedia teatral que ambos protagonizan. Nacido en El Provencio (Cuenca) el 10 de noviembre de 1978, López descubrió desde niño que hacer reír era una de sus grandes habilidades. Aunque durante un tiempo lo pasó mal por su personalidad artística, sus compañeros de clase acabaron siendo sus primeros espectadores. Pero el verdadero punto de inflexión llegaría durante su etapa universitaria. Mientras estudiaba Magisterio por Educación Musical , coincidió en una residencia de Cuenca con Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas y Carlos Areces, entonces estudiantes de Bellas Artes. Aquella amistad acabaría dando forma a 'La hora chanante' , un programa que marcó un antes y un después en la comedia española. Después llegarían 'Muchachada Nui', 'Museo Coconut', 'Smonka!' y sus trabajos en Paramount Comedy, antes de dar el salto al cine con 'Spanish Movie' y 'Pagafantas'. Su papel como Juan Carlitros en 'No controles' contribuyó a consolidarle ante el gran público y, desde entonces, ha participado en producciones como 'Aída', 'Con el culo al aire' y 'Dolor y gloria', convirtiéndose incluso en uno de los llamados 'chicos Almodóvar' . Pero detrás del humorista hay también un hombre muy ligado a sus raíces, a la música y a una vida personal que siempre ha procurado mantener lejos de los focos. Para Julián López, su infancia tuvo una relevante influencia en la persona en la que terminó convirtiéndose. En una entrevista concedida a Lecturas en marzo, el actor y humorista recordaba una frase que resume su manera de entender aquellos primeros años: «La patria del ser humano es la infancia». «Estoy muy de acuerdo. Ahí ocurre todo, lo bueno y lo malo, y ahí se forja lo que vas a ser», manifestó. Él, personalmente, celebraba recordar una infancia «muy bonita». « He crecido con mucho amor , con mis hermanas, mis padres, mis amigos. Me encantaba la música, hacer el payaso… y luego he tenido la fortuna de hacerlo profesionalmente. En mi caso fue una infancia feliz », detalló. Sin embargo, durante el instituto atravesó una etapa más complicada solo por mostrarse tal y como era: «Los artistas y la sensibilidad van muy de la mano. Yo la mostraba a través de la música, del teatro, del cine… Y cuando muestras cierta sensibilidad, eso molesta. Sobre todo, en el instituto sí que lo pasé mal durante una época». «Por el simple hecho de ser auténtico, de sentir lo que quieres sentir sin hacer daño a nadie. Había chicos —y lo digo así— que recurrían a la violencia : empujones, burlas… Jamás lo comprendí y sigo sin comprenderlo», rememoró. No obstante, con el tiempo, este humor fue precisamente lo que le ayudó a ganarse el respeto de sus compañeros: « Gracias al humor, empecé a ganarme a la clase . El poder de ser auténtico, de tener humor, de hacer reír, es muy fuerte. Creo que empezaron a respetarme porque veían que tenía ese respaldo. Y con eso me quedo». La música ocupa también un lugar fundamental en la vida de Julián López desde antes de convertirse en actor y humorista. «Yo toco la trompa . Estudié 15 años de conservatorio, hasta el grado superior. Sé que es un instrumento en el que nadie repara. Es de los más desconocidos, y más aún en un pueblo como el mío, en el que no había ni cines», contó a Esquire. A él, en cambio, le pareció desde niño «un instrumento visualmente muy atractivo ». «. Cuando veía una orquesta sinfónica siempre buscaba la trompa porque tenía una forma muy bonita que me apetecía abrazar. Luego, cuando descubrí su sonido aterciopelado, me conquistó», aseguró. Aunque actualmente ya no la toca porque, como reconoció en La Vanguardia, «tienes que estar en forma y cuando dejas de tocar pierdes», su pasión por la música no ha desaparecido. El actor ha colaborado en discos y actuaciones en directo con grupos como Deluxe, Marlango, Lovely Luna y Los Punsetes. Su relación con la música también llegó a la literatura. En 2021, publicó 'Planetario' , su primera novela, una historia con tintes autobiográficos en la que las canciones de Queen sirven como hilo conductor. «Soy fanático de Queen desde que tengo 13 años. Cuando Freddy Mercury falleció, descubrí la música del grupo. Lo que le ocurre al protagonista es algo que me pasó a mí», explicó en El Confidencial. Otra pasión que le acompaña desde pequeño es el Athletic Club. Una afición curiosa por haber nacido y crecido a cientos de kilómetros de Bilbao, pero que le viene de familia. « Mi padre lo fue por mi abuelo , así que tenemos que ir a mi abuelo, que contaba que en los años cincuenta el Athletic era tan importante como el Barça o el Madrid así que nadie se preguntaba por qué un niño podía ser del Athletic aunque viviera en La Mancha», relató en una entrevista con Líbero. Si hay una parcela de su vida que Julián López ha mantenido especialmente protegida es la sentimental. El actor ha optado siempre por mantener su intimidad al margen de la enorme exposición que ha acompañado a su carrera profesional. La última pareja que se le ha conocido públicamente es Almudena Bonilla , diseñadora de prendas vintage y natural, como él, de El Provencio. Especializada en la creación de coloridas camisas a partir de tejidos reciclados, en algunas ocasiones ha contado con el propio Julián como modelo para mostrar sus diseños. Pese a que ambos han compartido puntualmente parte de su trabajo en redes sociales, su relación se ha mantenido lejos de la exposición pública. Apenas han publicado fotografías juntos en sus respectivas cuentas de Instagram, en línea con la discreción que el humorista ha mostrado siempre cuando se trata de hablar de su vida privada.