Las cuentas no le salen a Roberto Gutiérrez. Las nuevas fragatas F-110 montarán un radar SPY-7 de unos 100 millones de euros con sólo 16 celdas VLS, una combinación que el analista de defensa considera difícil de justificar si buena parte de la capacidad de detección del buque no puede acompañarse con suficientes misiles para interceptar amenazas.En declaraciones al canal de YouTube Bellumartis, Gutiérrez plantea el dilema en esos términos: «O le pones un radar más barato o le pones los misiles que te rentabilicen esa inversión». Para él, la alternativa entre un radar más barato y más misiles es inevitable si se pretende sacar partido a lo que puede detectar el SPY-7.Un radar de 100 millones y sólo 16 huecos para misiles Las celdas VLS son, básicamente, los huecos verticales desde los que la fragata lanza sus misiles. Y aquí la diferencia con la generación anterior es grande: 16 celdas en las F-110 frente a 48 en las F-100. No equivale necesariamente a 16 misiles, porque algunos pueden agruparse, pero sí deja menos espacio para repartir el armamento.El radar SPY-7 de las F-110 va justo en la dirección contraria. Gutiérrez cifra en unos 500 millones de euros los cinco radares del programa, unos 100 millones por barco, para un sistema Aegis con antenas de nitruro de galio capaz de localizar y seguir muchas amenazas al mismo tiempo.Llevado a un móvil, sería parecido a montar un procesador de gama alta y después recortar memoria y almacenamiento: una parte de esa potencia se queda sin aprovechar. En una fragata la consecuencia es otra, claro, pero la idea se entiende. Gutiérrez señala más amenazas detectadas que interceptores disponibles como el punto débil de esta configuración.También importa qué ocupa cada celda. España ya utiliza el SM-2, mientras que el ESSM permite meter hasta cuatro unidades en el mismo hueco; por otro lado, un SM-6 ronda los 25 millones de dólares y un SM-3, entre 12 y 13 millones. Esa mezcla de misiles dentro de un espacio limitado acaba decidiendo qué puede interceptar el barco.La Armada ya piensa en dos F-110 para defensa antiaérea La cuestión vuelve ahora porque la Armada estaría estudiando dos F-110 adicionales orientadas a guerra antiaérea, en lugar de repetir exactamente el planteamiento de las cinco primeras. Gutiérrez ve ahí la posibilidad de revisar cuántas celdas necesita realmente el buque si se quiere sacar más partido al SPY-7 en escenarios donde pueda recibir muchas amenazas a la vez.Y tampoco todo pasa por llenar el barco de misiles enormes. La economía del disparo en defensa naval obliga a reservar los interceptores más caros para blancos que realmente los necesitan, mientras otros sistemas cubren distancias menores. Ahí encaja el ESSM, con hasta cuatro misiles dentro de una sola celda, o un lanzador RAM para la defensa más cercana.La primera F-110 aprobada debería llegar a la Armada en 2028, mientras Gutiérrez sitúa esas posibles unidades antiaéreas en torno a 2038. Si finalmente salen adelante, más celdas para aprovechar mejor el SPY-7 será una de las cuestiones que habrá que resolver, porque el sensor ya puede seguir muchos más blancos de los que permite atender la configuración actual.