Google manda sus chips de IA al espacio la semana que viene: un satélite del tamaño de una nevera con cuatro TPU que solo podrán funcionar 15 minutos seguidos

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Google mandará cuatro de sus chips de IA al espacio este 1 de octubre. Viajarán dentro de un satélite del tamaño de una nevera y tendrán una misión que parece futurista pero que resulta clave para el desarrollo de la IA en los próximos años: comprobar si el hardware que utiliza la compañía para ejecutar inteligencia artificial puede trabajar en órbita. Eso sí, el experimento será limitado, ya que las TPU solo podrán permanecer encendidas unos 15 minutos seguidos antes de tener que enfriarse.Se trata de la primera prueba real de Project Suncatcher, el proyecto con el que Google quiere llevar parte de sus centros de datos al espacio. La idea a largo plazo consiste en crear constelaciones de satélites cargados de procesadores de IA y alimentados mediante energía solar. De hecho, "Project Suncatcher" se traduce como "Proyecto Atrapasol". Sin embargo, antes de llegar a ese punto, lo primero es comprobar que sus chips pueden funcionar fuera de la Tierra, sin la protección de la atmósfera y tras un duro viaje.Un pequeño laboratorio que determinará si llevar su IA fuera de la Tierra es posibleEste primer satélite, denominado MVP, ha sido fabricado por Planet Labs y despegará a bordo de un Falcon 9 de SpaceX dentro de la misión Transporter-18. En su interior llevará cuatro TPU de Google, unos procesadores diseñados específicamente para trabajar con inteligencia artificial y que la compañía utiliza en sus propios centros de datos. Suscríbete a la newsletter de Andro4allUna vez en órbita, Google utilizará estas TPU para ejecutar modelos Gemini en el espacio. No se trata de una exhibición tecnológica, sino que el objetivo es estudiar cómo responde el hardware en unas condiciones completamente diferentes a las de un servidor terrestre. Y es que en el espacio los chips deberán funcionar bajo radiación solar y temperaturas extremas, además de sobrevivir a las vibraciones del lanzamiento. El problema más inmediato será el calor generado por los procesadores. En la Tierra, los centros de datos necesitan potentes sistemas de refrigeración, pero en el espacio no existe aire al que transferir ese calor. Por ello, el satélite utilizará tuberías de aluminio y cobre para trasladarlo hasta un radiador que lo expulsará mediante radiación térmica.De ahí sale la limitación de esta primera prueba: las TPU solo podrán funcionar durante unos 15 minutos cada vez. Después se apagarán para que el sistema elimine el calor acumulado antes de iniciar otra sesión. Además, sus paneles solares proporcionarán alrededor de 1 kW, algo así como un secador de pelo o un microondas casero, muy lejos de la enorme potencia que necesita un centro de datos convencional.Este primer satélite permanecerá operativo durante unos meses y servirá principalmente para saber qué funciona y qué se debe cambiar. Tras la prueba, Google prevé continuar con nuevos prototipos en 2027, aunque todavía faltan años para que una infraestructura de IA en el espacio pueda convertirse en un producto comercial.