Más allá de la estética o la incomodidad física, las mamas demasiado grandes tienen una cara menos conocida: la de los problemas de salud que puede acarrear soportar demasiado peso en la zona pectoral. Las mujeres con tejido mamario agrandado, una condición denominada macromastia, pueden ser más propensas a experimentar migraña crónica, dolor de cuello, ciertos trastornos de los nervios espinales y apnea obstructiva del sueño, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest , y publicado este martes en la revista 'Headache'. Los investigadores utilizaron una base de datos de historiales médicos y examinaron los registros electrónicos de salud de 687 mujeres tratadas entre 2017 y 2024 en clínicas especializadas en dolor de cabeza y neurología afiliadas al Centro Médico de Stanford. De ellas, 347 estaban diagnosticadas con macromastia y 340 no tenían esta afección. Tras ajustar por factores como la edad, el índice de masa corporal, depresión y ansiedad, las mujeres con macromastia presentaron una probabilidad significativamente mayor de sufrir migraña crónica, dolor de cuello, apnea obstructiva del sueño y radiculopatía cervical, una patología causada por la irritación o compresión de los nervios del cuello. El estudio reveló que las que tenían macromastia contaban con aproximadamente un 40% más de probabilidades de padecer migraña crónica, el doble de riesgo de experimentar dolor de cuello, aproximadamente un 50 % más de probabilidades de tener apnea obstructiva del sueño y más del doble de riesgo de tener radiculopatía cervical, en comparación con las mujeres sin esta condición en sus mamas. «Muchas personas consideran el agrandamiento del tejido mamario principalmente como un problema estético, pero nuestros hallazgos sugieren que podría estar asociado con una gama más amplia de problemas de salud femenina, como migraña crónica, dolor de cuello y trastornos respiratorios relacionados con el sueño. Al comprender mejor estas conexiones, podemos contribuir a que las mujeres reciban evaluaciones y atención más completas para los síntomas que pueden afectar a su vida diaria», asegura la doctora Kristyn Pocock, profesora adjunta de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest y autora principal del estudio. Algunas pacientes con macromastia y este tipo de síntomas acaban optando por una cirugía de reducción mamaria para intentar aliviarlos. Y aunque en EE.UU. las aseguradoras suelen reconocer los dolores de cabeza como un síntoma asociado a la macromastia , los investigadores aseguran que se sabe relativamente poco sobre cómo el agrandamiento del tejido mamario puede relacionarse con trastornos específicos de dolor de cabeza y otras afecciones neurológicas. En el estudio, el equipo también analizó los factores asociados con la cirugía de reducción mamaria en mujeres con macromastia. Descubrieron que el dolor de cuello era la única condición vinculada a una probabilidad significativamente mayor de someterse a esta intervención. En cualquier caso, se necesita investigación adicional para determinar los mecanismos mediante los cuales la macromastia influye en la migraña, el dolor de cuello o la apnea del sueño. Como la investigación se basó en una revisión de historiales médicos existentes en un solo momento, se necesitan estudios adicionales para mejorar la comprensión de la relación entre estas patologías y determinar si el tratamiento de la macromastia podría aliviar los síntomas. «Estos hallazgos plantean interrogantes importantes sobre cómo el agrandamiento del tejido mamario puede contribuir a los síntomas dolorosos en las mujeres. Se necesita más investigación para determinar si el tratamiento de la macromastia podría ayudar a algunas mujeres a encontrar alivio y mejorar su calidad de vida», concluye Pocock. El doctor Roberto Belvis, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, se muestra prudente y remarca que esta investigación «establece una asociación, pero no una relación causal entre migraña y macromastia». El experto recuerda que la migraña es una enfermedad cerebral de causa genética, hereditaria, que se transmite entre familias, y afecta al 13% de la población española. «Cualquier enfermedad que afecte a nivel cervical, en un paciente predispuesto a la migraña, puede producir un aumento de los ataques y de su gravedad. Si hay un problema cervical que origine contractura, sea debido a un problema de las articulaciones o a un problema de contractura muscular o a una macromastia, evidentemente la migraña puede empeorar», apunta. Pero ¿quiere decir esto que en las mujeres que tengan macromastia y migraña una reducción mamaria pueda mejorar los síntomas? «Esto tiene que ser valorado siempre por un neurólogo antes de nada y no se puede recomendar a ninguna mujer que tenga abundante tejido mamario que se opere para mejorar su condición de la migraña», concluye el doctor Roberto Belvis.