Wilber Garcés Pérez pasó más de 24 horas de dolor. En su espalda estaba la bala que le disparó un agente migratorio el domingo al mediodía en una calle de Austin, Texas. En el hospital donde lo atendieron no se la retiraron. Y en el centro de detención Pearsall, adonde lo trasladaron, le dieron un analgésico en la madrugada. Tras varias protestas ciudadanas y la presión de congresistas de Texas, el herido fue llevado de nuevo a un hospital el lunes por la noche porque estaba perdiendo movilidad del lado izquierdo de su cuerpo, según dijo el representante del Estado Joaquin Castro en su cuenta de X.Seguir leyendo