Elizabeth Clapés, psicóloga: «Las primeras veces, después de que pase una desgracia, es habitual que sientas culpa por haberte reído o por haber sido feliz»

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Afrontar un hecho traumático o la pérdida de un ser querido es un proceso muy difícil en el que muchas personas sienten que no podrán salir adelante, pudiendo desencadenar en etapas duras y de depresión. Para dar esperanza a esas personas, la psicóloga Elizabeth Clapés ha protagonizado una video de 'Aprendemos juntos', una iniciativa educativa global de BBVA lanzada en 2018 y ofrecer inspiración y herramientas útiles para el desarrollo personal y social de las personas. Clapés ha compartido abiertamente su experiencia personal para abordar el duelo , explicando su propia vivencia infantil. Asegura que volver a sonreír tras una tragedia forma parte del proceso, aunque al principio genere remordimientos.   «Cuando yo era pequeña mi padre se quitó la vida y muchísima gente me pregunta cómo se sobrevive a que un padre se quite la vida. Yo siempre pensaba: 'No lo sé, pero aquí estoy unos cuantos años después'», comienza explicando. A partir de esa vivencia, Clapés señala que en los momentos más oscuros no se trata de tomar la decisión consciente de «ser fuerte», sino de seguir caminando paso a paso, casi por inercia. A medida que el tiempo transcurre, la persona vuelve poco a poco a comer con ganas, a trabajar o a reunirse con amistades, hasta que surge un instante de alegría. Sin embargo, cuando reaparece la primera carcajada, es muy habitual que surja un pensamiento de autorreproche por haber disfrutado un momento de felicidad: «Las primeras veces, después de que pase una desgracia, e s habitual que sientas culpa por haberte reído o por haber sido feliz». Clapés recalca que la vida cambia y que los momentos oscuros no duran para siempre. Aunque el dolor ponga una «venda» en los ojos que haga ver todo negro, asegura que las situaciones y las personas van evolucionando con el tiempo. «Como hija de una persona que falleció porque se quitó la vida os pido que sigáis caminando siempre, pase lo que pase. Sigue caminando, pide ayuda y cuéntaselo a la gente de tu entorno. La vida por algún lado de repente te asoma la luz y un día miras atrás y dices: 'Menos mal que aguanté'», concluye.