Edición original: Push the Wall: My Life, Writing, Drawing and the Art of Storytelling USA (Canongate Books, 2026)Autor: Frank MillerFormato: Tapa dura· 224 páginas · 32,07€Una interesante charla con Frank Miller«storming the barricades»Este pasado mes de julio se publicó en EEUU, en formato físico y digital, Push the Wall: My Life, Writing, Drawing and the Art of Storytelling. Se trata del libro de memorias de Frank Miller. Ha sido traducido ya al italiano, y esperemos que pronto se pueda leer por aquí.Lo dicho, son las memorias del legendario autor. Un libro breve, rápido, fluido que repasa parcialmente su vida, obra y su manera de entender la “creación artística”.Coincide además con la llegada a Amazon Prime del documental sobre el autor: Frank Miller: American Genius. La película es algo más hagiográfica y menos “íntima” ya que hay allí además de entrevistas al propio Miller y a otras personalidades del comic como Shooter, Adams, Simonson, Chadwick, etcétera se dedican a glosar a la figura del autor.Leer el libro y ver el documental con poco tiempo de diferencia puede dar una sensación de deja vu, se hace algo repetitivo. Pero ambos son recomendables… aunque el libro es bastante más interesante. Bastante más.Vayamos a él, pues.La obra se divide en tres partes diferenciadas, aunque relacionadas entre sí. De hecho, estas tres partes no conforman la estructura del libro debido a esta interconexión. Tenemos una parte de autobiografía, otra en la que habla de (algunas de) sus obras y otra sobre sus influencias, que sirven para explicar su visión del arte y del mundo.El libro empieza con los inicios biográficos de Frank, su infancia, su familia y sus gustos personales, muy vinculados al comic. Frank era un chico criado en Vermont, un chico de campo, que creció al aire libre, rodeado de naturaleza. Algo que supone un fuerte contraste con su obra oscura, nocturna y urbana.Hace sus pinitos como dibujante con su hermano Steve y siendo muy joven decide mudarse a Nueva York para ser autor de cómic. La gran ciudad supone un impacto para el joven Frank. El carácter neoyorquino, directo, áspero sorprende al autor en ciernes (no deja de parecer un tipo educado, afable y de buen trato), pero supone una influencia determinante en su estilo cortante y agreste. El hecho de ser un espectador externo del ambiente de la gran ciudad, le permite sintetizarlo, objetivarlo y explicarlo mejor.Miller no sabe cómo empezar en el mundo del comic y, aplicando su estilo directo, coge la guía telefónica y busca a Neal Adams. Le llama y concierta una cita con la leyenda para enseñarle sus páginas. La mujer de Adams le dijo a Neal “es otro chaval que te quiere enseñar sus dibujos” al pasarle el teléfono.Adams (neoyorquino de pura cepa), impregnado por la sinceridad sin escrúpulos de la Gran Manzana, le dice que su trabajo es malísimo y le señala un montón de fallos. Miller toma nota y le pregunta si puede volver al día siguiente.Aquí vemos algunas de las características de la personalidad del creador de Sin City. Es una esponja que absorbe todas las enseñanzas e influencias, es un trabajador incansable y es terco.Va y viene varias veces Miller, sin que Adams le de el visto bueno a pesar de sus mejoras. Un día el joven envía unas muestras a Marvel y consigue el trabajo. Además de la célebre portada de ROM, dibuja dos números de Spiderman con guion de Mantlo, para luego ser dibujante de la serie regular de Daredevil. Primero colaborando con el malogrado Roger McKenzie y luego para ser el autor completo. Solo tiene 23 años.Aquí empieza la parte del libro más centrada en sus cómics. Miller no habla de toda su obra, aunque nombra la mayoría de cómics o colecciones en las que participa. Pero sí se centra en una serie de tebeos que sirven como pieza angular por su significancia, por el salto cualitativo como autor y porque son ejemplos de lo que nos quiere explicar, su visión del storytelling. Se trata también de comics en los que es autor completo, o casi… ya que en algunas cuenta con la colaboración de coloristas y/o entintadores.Estas obras son Daredevil (sin Born Again, que apenas lo nombra), Ronin, Batman: Dark Knight Returns, Sin City (su obra más querida) y 300.Aun así, no deja de (pasar por) y nombrar a Martha Washington, a Hard Boiled, Elektra Lives Again e incluso Holy Terror (a modo de disculpa).Sobre Daredevil nos habla de la relación con Hell’s Kitchen, barrio en el que vivió su padre, la creación de Elektra (su manera de concebirla), la violencia de la ciudad y la solitud del héroe. Destaca la relación con Klaus Janson, compinche habitual a las tintas. Miller concibe DD como una obra neo noir, con un ambiente callejero hostil y violento. Nos da su versión de Nueva York, una ciudad dura, peligrosa y cruel con los débiles.Es en la propia Nueva York donde conoce la librería Forbidden Planet. Una librería que vende comics y originales de todo el mundo, páginas de comic europeo y de manga. Allí FM conoce la obra de Koike y Kojima, El Lobo solitario y su Cachorro. Ésta supone un gran impacto gráfico y narrativo en el autor y le anima a profundizar y conocer el manga, la cultura japonesa y la tradición de los samuráis.Esta influencia es la base temática, gráfica y de la experimentación narrativa de Ronin, obra que publica DC bajo la tutela de Jannette Kahn, otra amante de Japón.FM se vació en esa obra, una epopeya de ciencia ficción, con una narrativa experimental y un trazo vanguardista que iniciaba su camino estilístico de autodescubrimento. El resultado fue una obra referencial y muy influyente por los caminos que abría.Pero no fue “el Juggernaut de ventas” que anticipó su creador. Sin embargo, DC no lo dejó escapar y Dick Giordano, que vio las posibilidades de la futura super estrella, le ofreció Batman.Aquí Miller se explaya con cariño por el personaje, al que califica como su favorito por sus etapas de Sprang, Adams, Kane, Finger, entre otros. Rechaza totalmente la serie televisiva de Adam West que califica como cringe.Miller nos dice que en DKR da su versión total y absoluta de NY en esa Gotham distópica. También detalla la intención política la obra, la crítica a Reagan, a la situación de la Guerra Fría y como el miedo y la incertidumbre de unos tiempos que define como oscuros, marcan el tono de la obra.Posiblemente sea el cómic del que más habla, con más detalle y cariño. Explica multitud de anécdotas como el uso del logo amarillo, la creación de Carrie Kelley (idea y boceto de John Byrne) o su idea de Superman. Explica también el uso del recurso televisivo como narrador y creador de microhistorias y microrrelatos, algo que anticipó timidamente en DD.Sin City es la siguiente estación comiquera, la siguiente parada seria, ya que nombre de refilón y con algún detalle otras obras y colaboraciones. También habla de los guiones de Robocop, de Hollywood y de su alcoholismo. Tal y como lo explica, parece que FM de por hecho que todos sabemos ya la historia.Sobre Sin City, Miller nos explica como construye esta ciudad-serie. La concibe como un espacio, como su espacio creativo en el que poder crear las historias que le apetezcan yendo hacia delante o hacia atrás.Nos explica como experimenta con el dibujo hasta llegar al característico blanco y negro, pero en este momento de su trayectoria prefiere centrarse en los personajes en como crea a Marv como Conan con gabardina o las mujeres de Sin City.No nombra las críticas que ha recibido por hacer que, casi en exclusiva, las mujeres de Sin City sean prostitutas, pero parece responder a ellas justificando su decisión y diciendo que las escribe y dibuja con el mayor de los respetos.Sin City nos hace volver a Hollywood. Narra la insistencia de Robert Rodríguez para hacer una película del comic ante la negativa inamovible de FM. Finalmente, el cineasta tejano le convence iniciando una buena amistad con Miller. Este se negaba a que se realizar la película porque no quería que los personajes dejaran de ser de comic y se vulgarizaran.Miller pensó Sin City como un cómic del que nunca se podría hacer una película. Algo exclusivo y puro.El último de sus cómics que comenta con detalle es 300, aunque no le dedica tanto tiempo como a los otros, FM nos explica porque decide hacerlo apaisado, el porqué de sus decisiones estilísticas y de su forma de documentarse de la historia, su fascinación por el relato de los espartanos sin cuestionar mucho el rigor histórico. Porque a Miller no le interesan los hechos, le interesa hablar de la épica, el heroísmo, el valor, el compromiso y la traición.Le dedica un rato a Holy Terror saltando a la polémica sobre ser una obra racista. Miller lo niega, aunque no rehúye admitir que se equivocó en el enfoque dolido por el ataque a las Torres Gemelas, diciendo que él no es un autor que trabaje desde la razón, o la racionalidad, si no un autor emocional, que se deja ir.La parte final del libro Miller la dedica a hablar de sus influencias, que conforman su filosofía vital, su ideología y mucha parte del contenido de sus comics.Le dedica muchas páginas al western High Noon (Solo ante el peligro) de Fred Zinnemann, con Gary Cooper como protagonista. Ve esta obra como obra cumbre a la hora de representar el héroe solitario enfrentado al peligro inminente, el modelo del valor, la integridad y el heroísmo desinteresado.La manera de desentrañar la película paso a paso nos hace ver como Miller percibe su obra y en base a qué ha creado a sus personajes.En el lado del cómic FM nombra muchos autores como influyentes desde Bill Watterson, del que dice hermosas palabras, a su amigo Will Eisner, pasando por Moebius, Kirby, Crumb, Clowes, Koike, Kojima, José Muñoz, Breccia, Toppi y un largo etcétera, también cita amablemente a Alan Moore, sin responder a ninguna de sus polémicas. Aunque luego no lo nombra en los agradecimientos.Fuera del cómic y el cine, habla de Goya, El Greco, Bob Dylan o Neil Young como artistas influyentes y los cita en bastantes ocasiones.Cierra el libro hablando de una exposición de comics en el Louvre donde se exhiben algunas de sus páginas.Se trata em definitiva de un repaso breve, no exhaustivo, cuyo valor principal se trata de ver como un genio como Miller, racionaliza e intenta explicar como crea sus obras, sus influencias, sus intenciones, sus experimentos, probaturas, éxitos y fracasos.Vemos que Miller es un autor directo desde el inicio, su manera de abordar a Adams, su forma de volcarlo todo desde el inicio, de vaciarse, de no guardarse nada, de querer superarse siempre… algo no baladí en un “arte” lento como es el comic. Tengamos en cuenta que un autor completo se pasa días con la misma página.Queda bastante claro, que fuera de consideraciones políticas de su obra, FM es un narrador puro, instintivo, que lleva el storytelling en la sangre… aparte del aprendizaje con Adams, el resto de su obra es pura absorción y síntesis personal de la influencias, experimentación e innovación. Miller usa la metáfora de “empujar el muro” (push the wall) para simbolizar su empuje creativo, sus ansias de avanzar (aunque siempre con intención, nunca porqué sí). Quizás sea más gráfico verlo como un explorador abriéndose paso a machetazos en la selva, avanzando por territorio inexplorado.Muchas reflexiones de Miller parecen un poco Capitán A Porteriori, por la elaboración y justificación de algunos momentos y decisiones.El libro, FM da la sensación de ser muy transparente. Sincero, abierto, generoso, afable y directo, se lee de forma cristalina. Su manera de escribir es tan deslizante como su narrativa, rápida, cómoda, fácil, clara…El estilo memorístico es tan directo que uno tiene la sensación de estar en una conferencia con Miller, de estar escuchándole en una conversación, cara a cara.Es una gozada, un hito, un placer para quienes hemos leído y releído, disfrutado y redisfrutado sus comics.Se hace (muy) corto.↑Lo mejorUna agradable conversación con un genioConocer los intríngulis de Miller de su propia voz.El recuerdo a grandes autores.↓Lo peorSe hace corto.