Lo escribió el gran Andrés Eloy Blanco en su poema Clase y hoy se repite como una dolorosa profecía en nuestra patria: «Que el hijo vil se le eterniza adentro y el hijo grande se le muere afuera». Este verso retrata la paradoja de una Venezuela que, históricamente, expulsa el talento, la honestidad y la virtud, mientras los corruptos y tiranos se atornillan y enquistan en el poder. Los 'hijos viles' pretenden eternizarse cerrando los candados de la nación, mientras condenan al exilio a los 'hijos grandes' que luchan por la libertad. El ejemplo más indignante de esta realidad lo vive hoy la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado . Tal como lo han relatado prestigiosos periodistas, como... Ver Más