Nacho solo los miró. Esa fue condena. Observar a tres extraños con pinta de africanos en su barrio le costó la vida. Vestían la típica moda de narco joven de bandolera cruzada. Lo que eran. Sentado en una escalinata, Nacho los miraba, extrañado. ¿Qué hacia esa gente en Barcenillas? ¿Qué pintaban en la Barrio de la Victoria de Málaga? Nada. Solo estaban de paso. La única relación con el lugar era un piso turístico alquilado por una aplicación móvil. Un lugar anónimo donde pasar desapercibidos en la Costa del Sol. No eran del barrio. Y por eso Nacho los miraba, hasta que en su paranoia persecutoria los narcos atacaron y lo mataron a tiros. Creyeron que el joven asesinado era... Ver Más