Ana Belén Vázquez ha sido, sin duda alguna, uno de los grandes nombres del día. La diputada del Partido Popular ha robado todo el protagonismo en la sesión matinal de este miércoles en el Congreso al mostrar, durante una de sus intervenciones, un spray de gas pimienta. Su intención era enseñar este aparato que, por desgracia, las niñas y mujeres de Ceuta tienen que llevar encima desde que se produjera la invasión de su ciudad el pasado 30 de julio. Un artefacto que, tal y como ha explicado la miembro del PP, utilizan para defenderse por el miedo a ser víctimas de ataques y agresiones sexuales. Un temor que se ha multiplicado desde que hace un más de un mes decenas de miles de inmigrantes tomaran la ciudad procedentes de Marruecos y de otros puntos del norte de África para apoderarse de ella, especialmente de zonas como la playa del Trampolín, donde aún hoy perdura el campamento nómada que estas personas han levantado a pesar de que está expresamente prohibido acampar en este área. Desde el citado momento de la invasión, las agresiones sexuales en la ciudad se han multiplicado, registrándose al menos una al día según fuentes oficiales. Por ello, Ana Belén Vázquez ha querido tener un gesto de denuncia ante esta situación, hecho que le ha costado su expulsión del hemiciclo a cargo de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en virtud del Artículo 101 de las normas del mismo que impide la entrada de armas. A pesar de que Ana Belén se ha defendido asegurando que el spray que había elegido está expresamente permitido por las autoridades, ha tenido que abandonar su puesto. Ya fuera de la sala ha dado algunas explicaciones a lo sucedido, aunque donde de verdad se ha abierto ha sido en su paso por el programa 'Todo es Mentira', del que es colaboradora habitual. «Muchas mujeres se sienten inseguras en este país. Una azafata antes de entrar me ha enseñado que lleva uno en su bolso. Yo no suelo usar, le pedí a una compañera que me lo trajese. Quería poner de relieve esa falsa normalidad que viven en Ceuta. El reglamento de armas excluye a estos sprays de gas pimienta de 30 mililitros». Visiblemente afectada, intentaba explicar cómo ha vivido el día. «Yo estoy muy disgustada, casi me echo a llorar. No entendía qué estaba pasando. La portavoz y otros compañeros han salido detrás de mí. Nunca me había pasado una cosa así. Aquí se escucha a la presidenta con bastante nitidez, pero allí, cuando se aplaude, no. Casi no entendía lo que me decía». «Entendí lo primero y por eso dije 'esto no es un arma'. Esto lo llevan todas las mujeres, está permitido y pedí que me lo buscaran dentro del listado de Sanidad. Hoy fue una sesión de control muy bronca porque el Gobierno ha contratado a unos sicarios para amedrentar a la jueza que llevaba el caso del hermano de Sánchez». Sobre el origen de la idea, Vázquez ha explicado lo siguiente: «Ya se me había ocurrido la semana pasada. Pero me lo trajeron esta semana. Fue hablando las compañeras para poner de relieve unos datos que vi hace 15 días de que las mujeres sufren de media una agresión sexual al día en Ceuta». «Incluso según algunos servicios sanitarios tres, pero muchas no llegan a denunciar. Y quería decirle a Marlaska que ese era el símbolo de la falta de libertades que tienen las mujeres ceutíes y lo que llevan los niños al colegio. La gente de Ceuta no puede estar comprando gas pimienta porque su gobierno no le defiende». De hecho, la escena se produjo justo después de que la diputada del PP pidiera al Ministro su dimisión al grito de «váyase y hágalo hoy». Tras estas palabras, intervino el propio Marlaska y a continuación, Armengol llamó al orden a Ana Belén, a quien le negó la palabra hasta en tres ocasiones para explicarse. Ella gritaba desde su asiento «creo que se ha confundido, no es un arma». Pero no sirvió de nada. Ni siquiera el aplauso de toda su bancada, a excepción de un Alberto Núñez Feijóo que no se inmutó en ningún momento, evitó su expulsión. Durante sus explicaciones en el programa de Risto Mejide, Ana Belén encontró la oposición de Juan Lobato, senador en las Cortes Generales por el PSOE: «Las normas están por algo. Eso se puede mostrar en un plató de televisión, pero no en el Congreso por la relevancia que tiene. La norma no es caprichosa aunque nos podamos sentir solidarizados con las mujeres y los niños. Es un error forzar las normas de esta manera. Podía mostrar una fotografía». A lo que la política del PP respondió. «Es representativo de un problema que está muy vigente. Las mujeres no salen solas a partir de las 18:00 horas y hacen comandos para acompañarlas a colegios y universidades». Por su parte, Risto, conductor del programa, salió en defensa de su colaboradora: «Aquí hay uno que te aplaude, Ana. Has trasladado al Congreso de los Diputados una centésima parte de lo que viven los ceutíes ahora. Y me parece muy bien que sus señorías, que se alarman por esto, cuando todas las mujeres están en Ceuta llevándolo. No me parece mal que por un segundo hayan notado una milésima parte de lo que siente un ceutí. Ana, te felicito». La diputada del PP prosiguió con su discurso mientras se secaba algunas lágrimas. «Las mujeres en este país están más indefensas que los hombres. Y en Ceuta están mucho más indefensas que los hombres. Ellas lo que trasladan es eso y eso es lo que intenté hacerle llegar al Ministro». A lo que Risto concluyó: «Si hay una norma que no permite a las mujeres llevar spray pimienta lo que hay que hacer es cambiar esa norma. La línea está en la seguridad de las mujeres». Pero la historia no se quedó ahí. Tras la expulsión del Congreso, Ana Belén entregó el spray a un responsable de comunicación del PP para que lo limpiara y poder enseñárselo a la prensa primero y después a la Policía, hecho que consumó en la comisaría del Congreso tras firmar el correspondiente acta. Por ello, duda de las informaciones que después han circulado que relacionan el desalojo de tres baños, un pasillo y una cafetería por intoxicación con un spray de gas pimienta con su bote. Además, una mujer de la delegación de Mauritania presente causalmente en el Congreso ha tenido que ser atendida también por intoxicación. «A mí me lo da una compañera y me dice que está vacío. Pero como al vaciarlo quedan restos, le puse un celo para no tocarlo porque podía hacerme estornudar. Es lo máximo que me podía pasar. Yo se lo di a un miembro del partido para limpiarlo y dárselo a la prensa. Él va al baño y lo limpia. Le da una pulsación y sale un poco. Y después le da otra y ya está. Ese spray no ha estado en el edificio que después se dice que se ha desalojado». Como final de la historia, una diputada del PSOE, Luisa Sanz, ha publicado en sus redes sociales que varias personas más han tenido que ser atendidas por intoxicación, entre ellas varias cocineras. Y que uno de los edificios donde el gas habría sido descargado era el de la guardería del Congreso.