El exceso de sal en la dieta es conocido por su relación con la hipertensión, pero sus efectos sobre el organismo pueden ir más allá del sistema cardiovascular. El consumo elevado y prolongado de sodio también se ha relacionado con alteraciones cognitivas y emocionales, lo que ha llevado a los investigadores a estudiar estrategias nutricionales capaces de reducir parte de estos efectos. Un nuevo estudio realizado en ratones apunta a un posible candidato: LPC70, un compuesto derivado de la soja que podría actuar sobre mecanismos relacionados con la presión arterial y la función cerebral.LPC70 es una preparación de lecitina de soja rica en lisofosfatidilcolina (LPC) y con más de un 70 % de fosfolípidos. Investigaciones anteriores ya habían observado que este compuesto podía reducir la hipertensión y algunos problemas cognitivos provocados por una dieta con un elevado contenido de sal. No obstante, los mecanismos responsables de estos efectos no estaban completamente claros. El nuevo trabajo, publicado en Neurochemistry International, se centró en las prostaglandinas, unas moléculas derivadas de ácidos grasos que actúan como señales locales en numerosos tejidos.Las prostaglandinas, una posible pieza clave El estudio analiza cómo la LPC70, un compuesto derivado de la soja (lisolecitina), ayuda a reducir tanto la presión arterial alta como los problemas cognitivos causados por el exceso de sal en la dieta. Esto lo logra regulando la producción de prostaglandinas y sus vías de comunicación celularLas prostaglandinas intervienen en procesos tan diversos como la regulación del diámetro de los vasos sanguíneos, la inflamación y la actividad del sistema nervioso. Sus efectos dependen en buena medida de los receptores con los que interactúan. En el cerebro, por ejemplo, algunas vías pueden favorecer la protección de las neuronas, mientras que otras pueden contribuir a procesos perjudiciales. Los investigadores de la Universidad de Salud de Fujita y colaboradores quisieron comprobar si LPC70 podría modificar estas rutas de señalización de forma diferente en distintos órganos.Para ello, los científicos estudiaron ratones alimentados con una dieta rica en sal. Como era previsible, estos animales desarrollaron un aumento de la presión arterial. También mostraron una menor interacción social y peores resultados en pruebas destinadas a evaluar la memoria de reconocimiento de objetos. En cambio, no se observaron cambios importantes en su actividad física ni en determinados comportamientos relacionados con la ansiedad. Estos resultados apuntan a que el exceso de sal puede afectar de manera especialmente marcada a funciones cognitivas y sociales más complejas.Cuando los investigadores añadieron LPC70 a la dieta, el aumento de la presión arterial se redujo y los ratones mostraron una mejoría tanto en la interacción social como en la memoria de reconocimiento de objetos. Para comprender qué podía estar ocurriendo, analizaron posteriormente la actividad de las vías de las prostaglandinas en los riñones y en el cerebro. En los riñones, la dieta rica en sal aumentó la expresión de la enzima ciclooxigenasa 2 (COX-2) y del receptor de prostaglandina E2 EP3, ambos relacionados con la señalización de las prostaglandinas. LPC70 redujo estos cambios. Según los investigadores, esta modificación podría contribuir a limitar algunas de las alteraciones renales asociadas con la hipertensión provocada por un consumo excesivo de sal.Por otro lado, en el cerebro apareció un patrón diferente. En la corteza prefrontal, una región muy importante para procesos como la memoria, la cognición y el comportamiento social, la dieta rica en sal redujo la expresión del receptor DP1 de la prostaglandina D2. Este receptor participa en señales con efectos neuroprotectores y antiinflamatorios. La administración de LPC70 restauró la expresión de DP1, pero no modificó la del receptor DP2, que se ha relacionado con señales potencialmente perjudiciales para las neuronas. Esta respuesta selectiva podría indicar que LPC70 favorece determinadas vías protectoras sin activar y otras asociadas con efectos adversos. ¿Qué le pasa a tu cerebro si comes sal todos los días? Los científicos no lo sabíanLos investigadores también analizaron el ácido araquidónico (AA), un ácido graso que sirve como materia prima para la producción de prostaglandinas. Aunque los ratones sometidos a una dieta rica en sal presentaban menores niveles circulantes de AA, los que recibieron LPC70 mostraron un aumento de prostaglandinas derivadas de este compuesto, entre ellas PGE2 y PGD2. Esto plantea la posibilidad de que LPC70 facilite el aprovechamiento del AA disponible y contribuya a mantener la producción de determinadas prostaglandinas incluso bajo condiciones de elevado consumo de sal.Una nueva posible vía para combatir los efectos del exceso de salEn conjunto, los resultados muestran que los efectos del LPC70 podrían depender tanto del órgano como del receptor implicado. En los riñones, el compuesto redujo cambios relacionados con vías potencialmente perjudiciales para la regulación de la presión arterial, mientras que en el cerebro favoreció la recuperación de una señal asociada con mecanismos protectores. Esta acción diferenciada resulta muy interesante porque conecta dos consecuencias del exceso de sal que tradicionalmente se han estudiado por separado: la hipertensión y las alteraciones cognitivas.Los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio se realizó en ratones y no demuestra que LPC70 produzca los mismos efectos en seres humanos. Serán necesarios ensayos clínicos para determinar su seguridad, establecer las cantidades adecuadas y comprobar si las modificaciones observadas en las vías de las prostaglandinas se traducen realmente en beneficios cardiovasculares y cognitivos.