Me toca renovar móvil y estoy muy tentado por el smartphone europeo por excelencia: el dilema de pagar más por escapar de Google

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Que nuestro móvil llegue al final del ciclo de su vida es un momento tan triste como emocionante a la vez, pero hoy lo considero un dolor de cabeza. Entre la crisis de las memorias y el paulatino cierre del Android que conocí hace muchos años, renovar smartphone me coloca entre la espada y la pared. Las opciones de los grandes fabricantes se sienten como cajas selladas donde somos un simple arrendatario del software.En medio de este callejón que parece no tener salida, hay un dispositivo al que no dejo de darle vueltas: el Fairphone 6+. Sobre el papel, veo difícil pagar 649 euros por unas especificaciones que palidecen frente a marcas mayoritarias. Y sin embargo, cuanto más miro el mercado, más me seduce la idea de apostar por el único fabricante que me permite abrir el teléfono con un destornillador para cambiar la batería o cualquier desperfecto que sufriese. Aun así, sigo dudando por varios motivos.El peaje de las 'specs' que puedo asumirNo nos engañemos: el hardware del dispositivo europeo impone sacrificios. En el momento de su lanzamiento, vimos que la firma holandesa renovaba su interior con un Snapdragon 7s Gen 4 y 12 GB de RAM. Y sí, tiene potencia solvente para el día a día, pero queda lejos del rendimiento que ofrecen otras en esa misma franja de precio. Trasera y cámaras del Fairphone 6. Imagen: Xataka Podría mirar otras similares como las de la alemana Gigaset para ahorrar dinero, pero su soporte Android se queda corto en comparación con Fairphone (no en años de soporte, pero sí en versiones del SO). Por tanto, esto me inclina la balanza hacia el Fairphone, que además ofrece algo que ninguna otra se atreve a dar: reparabilidad.Hace poco nos hacíamos eco del análisis de iFixit donde valoraban al terminal con un 10/10 en relación a sus posibilidades de reparación: la organización afirma que cambiar la batería en este modelo es cuestión de cinco minutos.Saber que si la batería se degrada y el móvil me sigue satisfaciendo puedo evitar las facturas del servicio técnico, es un lujazo. Sumado a los cinco años de garantía y la presencia de extras como la ranura para microSD, compensa con creces no tener la cámara más puntera o el chip más potente.Las dudasMi motivación no es solo una cuestión de reparabilidad; es el deseo de recuperar cierta soberanía sobre mi móvil. Estoy cansado —también aburrido— de la telemetría y de no poder "cacharrear", me apetece volver a experimentar diferentes ROMs y sistemas alternativos. El problema del Fairphone 6+ tal y como sale de la caja es que sigue atado a los servicios de Mountain View.Para colmo, la política de software tiene una cara B que no será importante para muchos, pero sí para mí: según cuenta la marca en su web oficial, el modelo gozará de seis años de actualizaciones de Android y hasta siete de parches de seguridad, una longevidad admirable. La letra pequeña está en la velocidad en la que llegan esas actualizaciones: no es tan rápida como Samsung, ni hablar de Google. He probado el Jolla Phone y el Fairphone 6: dos "hormigas" europeas con una propuesta tan sólida que merecen estar entre los grandes Igual si vienes de un móvil abandonado a su suerte o de una marca menos cumplidora en este aspecto, te importe poco. Si como yo, te mueves entre Pixel, Samsung y otros móviles de última hornada, asumir que las novedades tardan más en aterrizar es un trago que hay que digerir. Problemas del primer mundo, básicamente.Y mi debate internoAquí es donde empieza mi runrún: comprar este móvil solo tiene pleno sentido para mí si aprovecho su bootloader abierto para optar por un sistema sin Google. Mi plan ideal pasaría por instalar /e/ OS (o bien adquirir la versión que viene con él), un sistema que ya probé a fondo en mi POCO F1. Sin embargo, lo que recuerdo es una experiencia que si bien no era una catástrofe, la interfaz, el launcher y las apps básicas estaban demasiado verdes para lo que exijo.Podría mirar incluso hacia otros proyectos comerciales como el Hiroh Phone de Murena, pero pagar mil euros por un chip modesto se sale de mi razón. La otra fantasía sería lanzarme a distribuciones Linux como Saifish OS o postmarketOS, pero siendo honesto, las alternativas europeas fuera de las Big Tech todavía no ofrecen la madurez ni la compatibilidad con ciertas apps, por ejemplo las de los bancos. Una de las propuestas que más me llaman la atención es la de Sailfish OS y el nuevo Jolla Phone. Imagen: Jolla Pese a todas estas contradicciones, sospecho que terminaré cayendo en el Fairphone 6+. En una industria que ha decidido proteger el software, pagar ese sobrecoste se parece bastante a votar con mi cartera.Aunque me toque lidiar con pequeñas asperezas de Android o pelearme con sistemas experimentales los fines de semana, la satisfacción de saber que mi teléfono vuelve a ser mío no tiene precio. Y tú, ¿qué piensas? Me gustaría conocer tu opinión.Imagen de portada | Javier Pastor para Xataka (con edición)En Xataka Móvil | Europa tiene un potencial HarmonyOS con el que dejar de depender de Google y Apple. Solo le falta una cosa - La noticia Me toca renovar móvil y estoy muy tentado por el smartphone europeo por excelencia: el dilema de pagar más por escapar de Google fue publicada originalmente en Xataka Móvil por Pepu Ricca .