Un estudio presentado en NDSS 2026 demuestra que determinadas fuentes de calor pueden reducir drásticamente la fiabilidad de las cámaras térmicas utilizadas por vehículos autónomos y robots. El problema no requiere hackear el sistema: basta con alterar físicamente lo que el sensor percibe para provocar desapariciones, obstáculos falsos e imágenes fantasma.