La comisaría de la Gavidia reabrirá sus puertas como un hotel de cinco estrellas el próximo 29 de septiembre. A ocho días de la inauguración del hotel Thompson, se ultiman los trabajos en los accesos del establecimiento. Un entorno que está viviendo una gran transformación con obras de mejora estética de todo el eje de la plaza Gavidia, el Duque y Trajano. Fue en marzo de 2023 cuando comenzó la transformación de edificio, en desuso durante más dos décadas. El cambio en el viario ya se puede observar en la calle Teniente Borges, que gana aceras que no tenía junto al hotel de lujo. De hecho, es la propia cadena hotelera quien costea la reforma integral de la plaza de la Concordia . También se continúa trabajando contrarreloj en las calles Santa Vicenta María y San Juan de Ávila, donde ya se puede observar unos renovados y amplios acerados además del adoquín de Gerena en la primera de ellas. El segundo establecimiento de la cadena en España y en Europa, ya que actualmente solo cuentan con el de Madrid en funcionamiento, tiene 101 habitaciones, distribuidas en 79 de tipo estándar y 22 suites. El edificio fue hasta 2003 una comisaría y llevaba veinte años abandonada. Obra del arquitecto Ramón Montserrat Ballesté, fue construida para ser sede de la Policía Nacional en el corazón de la capital hispalense. El propio arquitecto trabajó con el equipo de arquitectos de Thompson en este proyecto hasta que falleciera en diciembre de 2024, a los 95 años de edad. Su pasado como comisaría ha hecho que cuente con un espacio museístico, cuya concesión es compartida con el Ayuntamiento de Sevilla, por haber sido «centro de represión y tortura durante el franquismo», cuando empezó a funcionar como comisaría en los años sesenta. Es una de las pocas obras arquitectónicas del movimiento moderno en Sevilla que obtuvo además el reconocimiento del Docomomo Ibérico (organización dedicada a la documentación y conservación de la arquitectura del movimiento moderno de España y Portugal). La estructura del edificio es prácticamente el único elemento original que se mantiene, ya que la Ley de Patrimonio Andaluz de 2007 lo reconoció como bien protegido de catalogación general. Con la apertura del hotel también vendrá el nuevo restaurante de Manolo Mayo, en los bajos del establecimiento.