En un discurso comedido y sin demasiados aspavientos, el primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, ha presentado este viernes la realidad de su país en el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas. "No aceptamos convertirnos en un escenario para los conflictos ajenos ni en una moneda de cambio en sus manos", ha defendido. "El futuro del Líbano no se decidirá en su nombre", ha insistido. Salam ha hecho un repaso de los principales problemas del país de los cedros y de los desafíos a los que se enfrenta su Gobierno, sumados a las dificultades impuestas por la ocupación y los bombardeos israelíes que mantienen rehén al sur del territorio libanés.Seguir leyendo....