Las amenazadas cruzadas de los socios complican a Sánchez la negociación del decreto de vivienda

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Con la presión de la calle encima, Pedro Sánchez ha asegurado que está trabajando "a contrarreloj" para sacar adelante el decreto de vivienda, rebautizado como decreto Maricarmen por los acampados en la Puerta del Sol. Consciente de la compleja aritmética parlamentaria, el presidente del Gobierno ha reclamado a sus socios "un último esfuerzo" para acordar el texto que, previsiblemente, será aprobado en el Consejo de Ministros del próximo martes. La petición no es para menos. Con menos de 48 horas para negociar el decreto, Sánchez tiene sobre la mesa dos amenazas: la de Sumar, que amenaza con plantarse si no se incluyen todas sus exigencias, y la de Junts, que ya avisa de que no votará a favor de nada que se salga de sus planteamientos.Seguir leyendo....