El talento le ha conducido hasta el lugar más luminoso bajo los focos. Su personalidad le impide salir del centro de atención. Lamine Yamal ha asumido el papel de una estrella con todas las consecuencias y en todas las circunstancias. Convive con el elogio, cada vez más desmesurado, cada vez más justificado, cada vez más frecuente, y está preparado para sostener el contrapeso de la crítica, más allá de los abucheos que recibe en Sevilla o Madrid por citar los lugares más recientes. Seguir leyendo....