Hay noches que una familia no olvida jamás. La de los padres de la pequeña Jimena es una de ellas. Meses después de vivir uno de los momentos más angustiosos de sus vidas, han regresado a la Comisaría de Policía Nacional de El Puerto para dar las gracias, cara a cara, a los agentes que les auxiliaron y presentarles a la niña que ayudaron a traer al mundo. Todo se remonta al pasado 16 de marzo, sobre las 22:15 horas. Aquella noche, agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (Radiopatrullas) se dirigían a atender un servicio urgente. Durante el trayecto, vieron algo que les hizo frenar: el conductor de un vehículo hacía señales insistentes para reclamar su atención.Lo que encontraron al detenerse era una emergencia en toda regla. En el interior del turismo viajaba una mujer embarazada que necesitaba asistencia médica urgente. Su marido, visiblemente afectado y en estado de shock, apenas podía continuar la marcha hasta un centro sanitario. Había, además, un agravante: el parto no estaba previsto para esa fecha. El embarazo se encontraba en una fase prematura, lo que disparó la preocupación ante un nacimiento que parecía inminente.Los agentes no perdieron un segundo. Activaron los dispositivos prioritarios del vehículo policial y escoltaron al coche familiar para abrirle paso entre el tráfico. Gracias a esa maniobra, la familia logró llegar al Hospital Pascual Santa María del Puerto en el menor tiempo posible y con las máximas garantías de seguridad. La carrera contrarreloj no terminó ahí. Una vez en el centro sanitario, uno de los agentes bajó rápidamente del vehículo para localizar al personal médico y avisar de la llegada de la gestante. Los profesionales acudieron de inmediato a asistir a la mujer, que después fue trasladada en ambulancia al Hospital Universitario Puerta del Mar, donde finalmente dio a luz a una niña: Jimena.La intervención fue, a todas luces, determinante. La rápida y eficaz actuación de los policías garantizó la atención sanitaria urgente y la seguridad tanto de la madre como de la recién nacida, contribuyendo de forma decisiva a que ambas recibieran asistencia en el momento preciso.El tiempo pasó y, con Jimena ya en brazos, sus padres sintieron que debían volver. La familia prefirió esperar a que tanto la madre como la pequeña evolucionaran favorablemente antes de hacer la visita. El motivo era sencillo: agradecer en persona una actuación que aseguran que nunca olvidarán.Durante el encuentro, los padres no solo repitieron su agradecimiento. También quisieron presentar a Jimena a los agentes que les ayudaron en aquellos minutos de enorme incertidumbre. Y destacaron la profesionalidad, la humanidad y la cercanía que demostraron los policías, subrayando la tranquilidad y la confianza que les transmitieron en una situación límite.Hay un deseo que la familia tiene muy presente. Quieren que, cuando Jimena sea mayor, conozca la historia de aquella noche y sepa quiénes fueron las personas que, gracias a su rápida reacción y vocación de servicio, hicieron posible que llegara a tiempo al hospital.