Garfield AI hace historia: El primer caso judicial ganado por un "abogado" de inteligencia artificial

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Guste más o guste menos, acostumbrarse a la presencia de la inteligencia artificial no es siquiera una opción. Su desarrollo es tan imparable como su integración en las tareas cotidianas. De hecho, cada vez está más arraigada en ámbitos ajenos al tecnológico y su avance modificará todo tipo de sectores: la educación, las finanzas, la medicina y, ahora también, el ejercicio de la abogacía y la defensa legal, donde incluso ha comenzado a ganar litigios.El primer gran éxito de la inteligencia artificial en el escenario judicial se ha producido en Reino Unido, donde una demandante ha logrado recuperar 7.000 libras esterlinas, algo más de 8.100 euros al cambio actual, gracias al procedimiento dirigido por los agentes algorítmicos de Garfield. Esta empresa tecnológica, que opera además como un bufete de abogados regulado, ha dado un giro radical a los procesos de reclamación con una premisa sencilla: ayudar a presentar demandas legítimas cuyo retorno, en muchas ocasiones, no compensaría el coste de un equipo legal tradicional.Trabajo documental para la IA, trabajo de campo para un abogado de verdadPara quien se esté preguntando cómo funciona el proceso, la documentación y la celebración de la vista oral, lo primero que hay que aclarar es que se trata de un modelo híbrido. Por una parte, el software empleado por la compañía recopila las pruebas documentales de quien presenta la reclamación, analiza el caso y genera automáticamente tanto las cartas legales como los documentos judiciales pertinentes. Posteriormente, de ese material prefabricado se sirve un abogado de carne y hueso, que es quien acude físicamente al estrado a representar al demandante.En primera instancia Garfield está enfocando su estrategia en un nicho de casos muy concreto: el de profesionales y pequeñas empresas que reclaman cantidades modestas pero legítimas. Hasta ahora, iniciar un litigio de este tipo a través de un bufete tradicional presentaba un balance deficitario para el demandante, quien terminaba gastando en honorarios más de lo que pretendía recuperar. Ahora, este modelo automatizado abre la puerta a un perfil de cliente que antes se veía indefenso ante los impagos.Un triunfo que catapulta la fama de Garfield AIEl ejemplo perfecto de esa realidad es el de Tamires Camal Taquidir, una consultora de recursos humanos a la que una empresa de hostelería le debía parte de sus honorarios. Al reclamar judicialmente la deuda, la empresa demandada no solo negó el impago, sino que interpuso una contrademanda para presionarla y forzarla a desistir. Sin embargo, gracias al soporte documental generado por la inteligencia artificial de Garfield, la consultora siguió adelante con el litigio y logró que el juez fallara a su favor, recuperando 7.000 libras tras haber invertido apenas 400 libras en la plataforma tecnológica.Tal ha sido la repercusión de este triunfo judicial que la popularidad de Garfield se ha disparado de la noche a la mañana. Las visitas a su sitio web se incrementaron un 1.000% tras el veredicto, un fenómeno que su fundador, Philip Young, considera que es tan solo el reconocimiento público a un trabajo que lleva dando frutos medio año. Así, el propio Young apunta que con este nuevo sistema de automatización documental el bufete que encabeza ha planteado más de 600 demandas, logrando recuperar medio millón de libras esterlinas para los litigantes que contratan sus servicios.