Un proveedor histórico de Apple sale a bolsa en Hong Kong para dejar de fabricar piezas de móvil y dedicarse a los robots. Lingyi iTech, que durante años metió componentes dentro de smartphones, busca hasta 1.100 millones de dólares con su salida al parqué. El dinero no irá a más placas ni a más conectores, sino a robots humanoides, gafas inteligentes y servidores de inteligencia artificial.Según recoge el South China Morning Post, la empresa pone a la venta 811,8 millones de títulos a un precio máximo de 10,18 dólares de Hong Kong cada uno, con el debut previsto para este viernes. Lo interesante no es tanto cuánto pide, sino quién la acompaña: entre los inversores figura Honor, sí, el fabricante de móviles, junto a Sunny Optical Capital.De las tripas del iPhone a las patas de un robot China quiere convertirse en una potencia de la robóticaEl giro tiene nombre en el sector: embodied intelligence, o inteligencia artificial con cuerpo. La idea es sencilla aunque el nombre asuste. En vez de un programa que vive dentro de una pantalla, hablamos de máquinas que caminan y se mueven por el mundo físico, gobernadas por un cerebro de IA para cualquier robot. Lingyi quiere fabricar las piezas que hacen posible todo eso, igual que antes las hacía para los teléfonos.Y ya hay obra hecha, no solo planos. La compañía ha colocado sus componentes en 5.000 robots humanoides hasta noviembre, abrió este mes una fábrica de robots en Pekín y en septiembre se quedó con el 80% de una sociedad conjunta con AgiBot, uno de los nombres que suenan fuerte en la robótica china. La sede sigue en Jiangmen, en la provincia de Cantón, pero la cabeza ya mira hacia otro lado.Las cifras de producción miden el tamaño del salto. Lingyi prevé ensamblar 10.000 robots este año y dispararse hasta el medio millón en 2030. Es pasar de la prueba piloto a la cadena de montaje en cinco años, un orden de magnitud que explica por qué necesita el dinero del mercado y no le bastan sus recursos.Por qué un fabricante de piezas de móvil cambia de oficio El mercado móvil lleva mucho tiempo estancadoLa respuesta está en el estancamiento. El mercado del smartphone lleva años sin crecer, las ventas se han aplanado y quienes vivían de proveerlo notan el techo. Quedarse quieto es quedarse atascado. Lingyi prefiere moverse hacia un terreno donde todavía queda hueco por ocupar, aunque eso signifique reinventar a qué se dedica.La compañía asegura que ha cerrado clientes de robótica de referencia en Norteamérica y que ha tejido acuerdos con más de veinte empresas chinas del sector. Su meta declarada es colarse en el top 3 mundial de proveedores de hardware para esta nueva generación de máquinas. No es poca cosa para quien hasta hace nada vivía de poner módulos dentro de un teléfono.Detrás de todo esto hay un patrón que se repite en China: empresas de la cadena electrónica que dejan de mirar al móvil y empiezan a mirar al robot. El avance de la robótica china en calles y fábricas va mucho más allá de nombres como AgiBot o Unitree. Lingyi no inventa el camino, pero pone sobre la mesa fechas y números concretos, y eso no abunda en un terreno donde casi todo el mundo habla en futuro.