Las pancartas publicitarias se convierten en nueva vía de financiación para los edificios

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La ubicación de diferentes edificios los hace muy valiosos como escaparates publicitarios. Las obras de mantenimiento en ellos son uno de los pocos momentos donde se permite que se coloquen colgaduras de grandes dimensiones que cubran directamente un bloque. Los puntos más cotizados para este tipo de anuncios suelen ser grandes avenidas concurridas como pueden ser San Francisco Javier y Eduardo Dato en Nervión; la Avenida de la Constitución y el Paseo Colón, en el propio Casco Antiguo, que cuenta con la regulación más restrictiva en este aspecto de la ciudad; o República Argentina y Plaza de Cuba en Los Remedios. La localización de esta plaza, justo al final del puente de San Telmo, hace que sea el último punto del barrio antes de cruzar al Centro. Así como lo primero que se ve desde la otra margen del río. Su tradición publicitaria está desde que se colocaran los rótulos de diferentes empresas privadas hace más de dos décadas en las azoteas de los imponentes bloques que rodean la plaza. Ahora, como ha podido saber ABC de Sevilla, las ganancias de esa publicidad se están utilizando para financiar obras en el interior de los edificios, como por ejemplo la reparación de un ascensor. Esto ha sucedido concretamente en uno de los bloques de vecinos de Plaza de Cuba, que en los últimos meses ha cambiado constantemente de imagen publicitaria. Tal y como explica José Feria, presidente del Colegio de Administradores de Fincas a este periódico, no existe ninguna obligación por parte de la comunidad de propietarios a destinar los ingresos publicitarios a la reparación de la fachada en cuestión. Es más, se trata de una situación que no es nueva. Ese dinero puede utilizarse para lo que convenga al edificio, dentro de que recaiga en la propia comunidad, a pesar de que estas grandes pancartas tengan un impacto estético en la imagen de la ciudad. De hecho, el residencial está obligado a declarar esos ingresos mediante el modelo 184, una declaración informativa anual que deben presentar las denominadas entidades en régimen de atribución de rentas, entre ellas una comunidad de vecinos que recibe ingresos en casos específicos como este. En el caso concreto de Plaza de Cuba, Cruzcampo ha aprovechado en más de una Feria los arreglos de los edificios para publicitarse con frases que hacen alusión al real de Los Remedios. En la de este año, 'Te quiero de Pascual Márquez a Espartero', sobre una de las fotografías promocionales del anterior año para la Feria de Abril. A partir de ahí, el ritmo de publicidad en este punto se ha acelerado, haciendo de esta plaza un Times Square a la sevillana. Una de las pancartas que más popularidad ha tenido en los últimos meses, aprovechando una intervención total de la fachada del edificio, ha sido la de Estrella Galicia a propósito de la premiere mundial de la serie de Netflix 'Berlín' en la capital hispalense. 'El arte de la distracción consiste en estar siempre donde nadie te espera', se podía leer en el cartel junto a una imagen de Pedro Alonso (Berlín). Esta estaba colocada además en el edificio donde se ubican los rótulos de Cruzcampo. La cervecera sevillana respondió de manera ingeniosa en una acción de redes sociales mediante la Inteligencia Artificial que hacía creer que había colocado otra pancarta en el edificio de al lado, donde solía estar el rótulo de Vodafone y donde ahora se publicita Antea. 'Tú tan de Berlín y yo tan de Sevilla', se leía en la respuesta de la cervecera sevillana. Lo que sí hicieron fue repartir banderolas a los vecinos del edificio de al lado con esa misma frase. Recientemente, quien se ha publicitado en la plaza de los Remedios es Allianz, en una pancarta en la que aparecía Borja Vázquez, CEO de Scalpers. La Plaza de Cuba entra dentro del área delimitada según la Ordenanza de Publicidad de 2022 como conjunto histórico, que va más allá del propio centro histórico. En los edificios que entran dentro de esta área solo se puede instalar una lona publicitaria siempre y cuando dicho edificio esté siendo sometido a una rehabilitación o a obras de reparación. La publicidad no puede superar más del 50% de la superficie total de la colgadura y, además, esta debe reproducir la fachada del edificio que queda cubierta. Estas pueden estar colocadas durante un máximo de seis meses, prorrogable hasta por un periodo de cuatro años. En una obra de fachada, como en edificios como estos, puede extenderse entre tres y cuatro meses. Una vez que el andamiaje se retire, se debe prescindir de la lona. No obstante, el Ayuntamiento puede tener acuerdos específicos con determinados edificios, como sucede con los ubicados en este enclave tan significativo de la capital hispalense y que explicaría las últimas campañas que se han visto en la Plaza de Cuba. El edificio Cristina, en Paseo Colón, tuvo una pancarta durante las navidades. En el resto de la ciudad, fuera de esa área protegida, la ordenanza es más flexible y no se obliga a reproducir parte de la fachada del edificio que se esté reparando. Este es el caso de pancartas publicitarias colocadas en edificios del Polígono de San Pablo, aprovechando la altura de los edificios, o en la avenida San Francisco Javier.