Hace unos días vi un vídeo de un creador de contenido dedicado a los libros. Había publicado una reseña y, entre los comentarios, alguien le aconsejaba que dejara de hablar de lecturas tan desconocidas si quería crecer en redes sociales. Según aquel usuario, sería mucho más inteligente centrarse en libros que todo el mundo conociera, porque eso atraería más visitas y más seguidores.Lo curioso es que el consejo no me pareció especialmente malintencionado. Al contrario. Si una entiende cómo funcionan hoy las plataformas, probablemente hasta tenga razón. Hablar de los títulos que ocupan las listas de ventas, de las novedades más promocionadas o de los fenómenos virales genera mucha más visibilidad que recomendar una novela olvidada, un clásico o un ensayo que apenas conocen unos cientos de lectores.Pero el comentario me dejó dándole vueltas a una idea que va mucho más allá de los libros. ¿De verdad hemos llegado al punto en el que elegimos nuestras lecturas pensando en el algoritmo? Llevo muchos años en internet. Bastantes más de los que me gusta reconocer. He visto nacer plataformas, desaparecer otras, cambiar tendencias y convertir aficiones en profesiones. Y me parece fantástico que haya personas capaces de vivir de aquello que les apasiona. No hay nada que objetar a quien consigue convertir su contenido en un trabajo.Lo que me preocupa es que incluso quienes no vivimos de ello hayamos empezado a comportarnos como si cada decisión tuviera que responder a una estrategia de crecimiento. Que una afición tan íntima como la lectura termine condicionada por las estadísticas. Que alguien deje de recomendar un libro porque cree que no va a funcionar bien. O, peor aún, que deje de leerlo.OpiniónUn cadáver en la librería Margarita LozanoLa literatura siempre ha sido uno de los pocos lugares donde nadie te decía lo que debías disfrutar. Una podía pasar un verano entero leyendo a Galdós, descubrir a una autora japonesa desconocida o perderse entre novelas históricas sin pensar que aquello necesitaba justificar su rentabilidad. Ahora parece que también eso necesita métricas.Cada cierto tiempo aparecen listas con "los diez libros que debes leer", "las novelas que todo el mundo recomienda" o "los títulos imprescindibles para crecer en BookTok". Y tengo la sensación de que estamos confundiendo compartir una lectura con fabricar un producto.No leo para alimentar un algoritmo. Leo porque me apetece. Y mañana puede apetecerme leer un clásico ruso, un ensayo sobre arqueología, una novela publicada por una editorial diminuta o un bestseller que encuentre en el escaparate de una librería. Precisamente ahí reside la libertad de ser lector.Si algo me gusta de las redes sociales dedicadas a los libros es la enorme diversidad que ofrecen. Gracias a ellas he descubierto autores que jamás habría encontrado por mi cuenta. Personas que leen cosas completamente distintas a las mías y que consiguen contagiarme su entusiasmo. Esa riqueza desaparecería el día que todos empezáramos a leer exactamente lo mismo porque es lo que mejor funciona. Entonces dejaríamos de recomendar libros para empezar a fabricar contenido. Y son dos cosas muy diferentes.Resulta paradójico que una actividad que muchos comenzamos precisamente para desconectar de la presión cotidiana termine reproduciendo esa misma presión. Que los números, las visualizaciones y los seguidores acaben decidiendo incluso qué abrimos cada noche antes de dormir.No digo que crecer en redes sociales sea malo. Al contrario. Para quienes escribimos, cuanto mayor sea el alcance, más posibilidades existen de que nuestros libros encuentren lectores. Sería absurdo negarlo. Lo que no me gustaría es llegar a ese crecimiento renunciando a aquello que me llevó a abrir una cuenta dedicada a los libros.Porque si un día dejo de hablar de las lecturas que realmente me entusiasman para hablar únicamente de las que el algoritmo considera oportunas, quizá consiga más seguidores. Pero habré dejado de ser lectora para convertirme, simplemente, en creadora de contenido. Y ese sería un precio demasiado alto por unos cuantos seguidores más.