La Administración estadounidense prepara el terreno para notificar formalmente al Congreso la venta de motores GE Aerospace por valor de 700 millones de dólares. Este paquete de propulsión militar está destinado a equipar el programa del caza furtivo KAAN de Turquía. Se trata de una aeronave de quinta generación diseñada para modernizar la capacidad ofensiva del país. La decisión gubernamental busca sortear los obstáculos políticos que han lastrado las relaciones bilaterales durante los últimos años y supone un giro en la política de exportación de armamento hacia el Mediterráneo oriental.El movimiento de Washington responde a una clara estrategia diplomática en un momento geopolítico crítico. El Ejecutivo estadounidense intenta suavizar las tensiones con Ankara antes de la cumbre de la OTAN, programada para los días 7 y 8 de julio en la capital turca. Durante este encuentro internacional, está previsto que Donald Trump y su homólogo Recep Tayyip Erdoğan mantengan conversaciones bilaterales de alto nivel para redefinir el papel de Turquía dentro de la Alianza Atlántica.La dependencia tecnológica sigue siendo el gran talón de Aquiles del proyecto militar turco. Aunque el país euroasiático ha invertido miles de millones en desarrollar un avión de combate propio, según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el caza KAAN necesita imperativamente los motores F110 estadounidenses para superar la fase de pruebas. Turquía persigue una solución de motorización nacional a largo plazo, pero la realidad industrial exige este puente tecnológico para mantener vivo el calendario de entregas.El origen del caza nacional turcoEl desarrollo del KAAN cobró una urgencia sin precedentes en 2019 tras una grave crisis diplomática que sacudió los cimientos de la OTAN. Estados Unidos expulsó a Turquía del programa internacional del caza F-35 como represalia directa por la adquisición del sistema de defensa antiaérea ruso S-400. El Pentágono consideró entonces que la presencia de radares rusos operando cerca de los aviones furtivos occidentales representaba una brecha de seguridad inasumible.Ante este bloqueo tecnológico, Ankara aceleró su proyecto de caza bimotor nacional. El objetivo principal consiste en reemplazar su envejecida flota de más de 200 aviones F-16 a partir de la próxima década. El primer prototipo del KAAN completó con éxito su vuelo inaugural de trece minutos en febrero de 2024 desde el aeródromo de Mürted. Con ello, la industria local demostró su capacidad para ensamblar una plataforma de quinta generación con diseño furtivo avanzado.Transición tecnológica con General ElectricLa elección del motor F110 de General Electric no responde a una optimización de diseño, sino a una cuestión de disponibilidad inmediata. Esta familia de propulsores es idéntica a la que utilizan los modelos tardíos del F-16, lo que garantiza una curva de aprendizaje mínima para los ingenieros turcos. Las primeras veinte unidades del bloque 10 del KAAN dependerán exclusivamente de esta tecnología extranjera para operar.El ambicioso objetivo final de Turquía pasa por integrar un motor de fabricación propia, conocido como TF35000, capaz de generar un empuje de 35.000 libras. Sin embargo, el desarrollo de este propulsor nacional no estará listo para su integración hasta el año 2032. Esta demora obliga a mantener los lazos comerciales y estratégicos con la industria armamentística de Estados Unidos. Hasta la fecha, el caza diseñado para independizar a Turquía de Washington seguirá volando con tecnología estadounidense.