Hace más de 4.000 años, los artesanos de Mesopotamia ya modificaban el betún para hacerlo más resistente, flexible o duradero. Sus mezclas con fibras y minerales seguían la misma lógica que todavía utilizamos para fabricar el asfalto moderno

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El análisis de antiguas mezclas mesopotámicas muestra que sus artesanos añadían fibras vegetales, minerales y fragmentos de roca para ajustar las propiedades del betún. Aunque trabajaban sin fórmulas modernas, aplicaban una lógica experimental muy parecida a la ingeniería de materiales actual.