Recuerdo aquel vídeo histórico de los Beatles en el que están dando un concierto y no se les oye. John Lennon parece que grita, se desgañita, pero su voz la tapa el fervor de una masa de muchachas adolescentes al borde del colapso. La imagen es en blanco y negro, antes de la MTV, las redes, los reels y el K-Pop , ese género que es el pop de Los Ángeles con estética coreana. BTS es la banda más representativa del estilo, global y de culto. Por todo el mundo les persiguen hordas de chicas en minifalda, botas altas, brilli-brilli en las mejillas y una mirada de pasión que sólo se tiene en la juventud. Por primera vez, y en un Metropolitano en el que no cabía nadie más, se presentaron en España para la primera de dos fechas consecutivas. La excusa de la gira es presentar su último disco, 'Arirang', un trabajo que acapara la mayor parte de la noche. Arrancaron con 'Hooligan', vestidos de negro como agentes especiales y rodeados de un extenso cuerpo de baile. La banda son siete, detalle importante para que todas las coreografías sean simétricas. Siempre hay uno que lidera la canción (rol que se intercambian continuamente) y seis de apoyo. La música se ubica en el cruce entre el pop melódico ('Swim') y variaciones del rap, con canciones que tocan influencias traperas ('Aliens'). Tras el primer bloque, desaparecieron para cambiarse de ropa. El espectáculo fue dinámico y total: el escenario se elevaba, hubo coreografías de todo el grupo, aparecieron y desaparecieron bailarines. Hubo múltiples cambios de vestuario, proyecciones más cerca una película que de un concierto, llamaradas… sólo faltaron los músicos. No hubo ningún instrumento sobre el escenario y la música era toda pre-grabada. Cosas del progreso, supongo. Sonó después, 'Fake Love' otra con toques hip-hoperos. Para 'Swim' y 'Mery Go Round' sacaron unas sábanas y el escenario pareció una flor, añadiendo otro elemento más a una tremenda producción. Buena parte del concierto lo pasaron dando vueltas por el escenario circular, caminando a lo John Wayne mientras la cámara capturaba posados sensuales de cada uno de los siete cantantes. Es, realmente, lo que fueron a ver las fans y donde más enloquecieron. Para el segundo acto, que empezó con una larga proyección más cerca de Sitges que del Metropolitano, aparecieron vestidos con unas túnicas azules y rojas. Brotaron de entre el barullo y, con un toque Bronx, interpretaron en cadena '2.0', agresiva, y «Normal». Con 'Not Today' volvió el pop hip-hopero y al cuartel atlético le temblaba el esqueleto. Siguió el medley más celebrado de la noche, con 'Mic drop' y 'FYA' y 'Fire', tres canciones que resumen el estilo de los coreanos: pop sobre base trapera/hip-hopera, mucha energía sobre el escenario, sudor y morritos para las cámaras. Fórmula de éxito desde que la imagen no tenía ni color. Antes del segundo receso sonó 'IDOL', medio reggaetonera y con la que recorrieron toda la pista del estadio antes de desaparecer para preparar el final. En el bloque final triunfaron 'Butter', quizá más elegante, y 'Dynamite' donde el extásis colectivo era ya total. El final del primer concierto de BTS en España llegó con 'Please' e 'Into the Sun', ambas del último disco y que pusieron todo patas arriba. Ya de noche me acordé del vídeo de Lennon, en blanco y negro, y de los espasmos que le daban a las fans con las que compartí butaca ayer.