La «epidemia» del gigantismo automovilístico ahoga a las ciudades españolas

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El mercado del automóvil sufre de gigantismo, y no es una percepción subjetiva. Los coches que compramos son, año tras año, notablemente más grandes. Lo que empezó como una preferencia del consumidor hacia los SUV se ha convertido en una estrategia comercial que está poniendo en jaque el diseño urbano y la seguridad vial en Europa. Según un informe publicado por las organizaciones Transport & Environment (T&E) y Clean Cities, la continua expansión física de los vehículos nuevos amenaza con devorar hasta un 14% del aparcamiento en la vía pública para el año 2040. La ecuación es puramente física: a calles de tamaño inmutable, coches más grandes significan menos espacio para todos. El estudio destaca que, si no se interviene con políticas de «redimensionamiento adecuado» para devolver el tamaño de los coches a los niveles de 2015, los vehículos estacionados en línea restarán kilómetros de asfalto útil. Las consecuencias para las grandes capitales europeas rozan el colapso de espacio. Por ejemplo, Londres y Berlín podrían perder hasta 118.000 y 117.000 plazas de aparcamiento respectivamente, mientras que Madrid se enfrenta a una sangría de hasta 41.000 plazas menos en sus calles, seguida de Roma con una reducción de 95.000 plazas y París con 12.000 plazas menos. Los datos revelan que la longitud media de los coches nuevos aumenta 1,2 cm cada año, mientras que el ancho, la altura total y la altura del capó crecen a un ritmo constante de 0,5 cm anuales. Lo paradójico es que, mientras el tamaño de las familias disminuye, los fabricantes han ido eliminando de sus catálogos los utilitarios pequeños porque los SUV grandes dejan un margen de beneficio mucho mayor. El problema del tamaño va mucho más allá de la frustración de dar vueltas buscando aparcamiento; se trata de una cuestión de supervivencia pura y dura. El informe proyecta que mantener la tendencia actual provocará 400 muertes adicionales al año de usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y motoristas de aquí a 2040. En total, entre 2026 y 2040, se estiman 2.500 adultos y 79 niños fallecidos más en las carreteras europeas por este motivo. El peligro se concentra en la altura del capó, que se prevé que alcance una media de 86,2 cm en 2040. Mientras que, en caso de colisión, los peatones adultos probablemente recibirían el impacto en el torso, los niños corren un riesgo drásticamente mayor de sufrir el impacto directamente en la cabeza o el pecho. De hecho, la mortalidad de niños peatones podría aumentar en un 40% debido a esta geometría vehicular. Mover masas enormes para trayectos mínimos carece de lógica en el contexto actual. Cristian Quílez, responsable de transporte y movilidad de ECODES, lo resume de forma tajante al explicar que no es eficiente facilitar el movimiento de grandes máquinas de casi dos toneladas para trasladar a personas de cerca de 80 kilos, en trayectos urbanos que muchas veces no llegan a 3 kilómetros. Para frenar esta escalada, el tejido ecologista exige a las administraciones la aplicación inmediata de cuatro líneas de acción fundamentales. En primer lugar, fijar límites estrictos por ley con una altura máxima de capó de 85 cm y una anchura de 192 cm para todos los coches nuevos a partir de 2036. En segundo lugar, implementar tasas de aparcamiento por peso mediante tarifas municipales diferenciadas, una medida que ciudades como París ya aplican para penalizar a los vehículos más pesados y voluminosos. Asimismo, se solicita una reforma fiscal que modifique los impuestos de matriculación y circulación nacionales para desincentivar activamente la compra de estos tanques urbanos. Por último, se exige actualizar de forma urgente los criterios de Euro NCAP para empezar a evaluar la visibilidad que tienen los conductores de los niños pequeños situados frente al frontal del vehículo. El automóvil creció para darnos confort, pero el espacio público es finito. Según T&E, si las normativas no obligan a los fabricantes a poner a dieta a sus catálogos, las ciudades del futuro próximo se volverán notablemente más hostiles e incómodas para el ciudadano de a pie.