Llevaba tiempo con ganas de sentar delante de mí uno de estos Mini LED de Xiaomi que prometen acercar la calidad de un televisor de gama alta a un precio que casi cualquiera puede asumir. La Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 de 2026 es de las que mejor venden esa idea sobre el papel: 408 zonas de atenuación, 1.700 nits de brillo máximo y unos negros que el fabricante coloca a la altura del OLED, todo por un precio que ronda los 650 a 700 euros.Tabla de contenidos Precio y dónde comprar la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 Dónde se sitúa la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 La S Pro frente a la TV S Mini LED de 2025 Diseño, construcción y conexiones Calidad de imagen: negros de casi OLED, con asteriscos Brillo y HDR: 1.700 nits que piden penumbra El panel VA y los ángulos: la frontera entre tele y monitor Sonido: cumple para el día a día Gaming: buena base sobre el papel Google TV y mando: lo que mejor funcionó Mejores alternativas a la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 ¿Merece la pena la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55?La tuve en casa un par de semanas, aunque por circunstancias solo pude exprimirla durante unos días. El suficiente, eso sí, para sacar una conclusión que matiza bastante el entusiasmo general y que me permitió entender el panel con el que estaba medrando. De frente y a oscuras es un televisor convincente. El problema empieza en cuanto te mueves del sitio o enciendes la luz del salón. Xiaomi TV S Pro 75 / 100 Pros El precio es ajustado Viene en múltiples tamaños muy accesibles para cualquier hogar Sonido competente Google TV sigue siendo el mejor SO en televisores Buen contraste Contras Escaso ángulo de visión, lo que dificulta ver la televisión desde la esquina del sofá, por ejemplo Acabados un poco 'plasticosos' Le falta un peldaño en calidades generales para poder competir Esa es la tensión que recorre todo este análisis. La S Pro hace cosas notables para lo que cuesta, pero su panel pide unas condiciones muy concretas para lucir. Tan concretas que, a ratos, rinde mejor entendida como un monitor que como una tele de salón.Precio y dónde comprar la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55El modelo de 55 pulgadas se mueve en una franja de unos 650 a 700 euros según la tienda y el momento, con la promoción de lanzamiento y las bajadas puntuales tirando de la cifra hacia el extremo bajo de ese rango. Conviene mirar el precio el día de la compra, porque este tipo de televisores cambian de etiqueta con frecuencia y la diferencia entre la tienda oficial y otras plataformas puede ser de varias decenas de euros. En Amazon ha llegado a tocar su mínimo histórico. Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 Amazon Hablamos de un Mini LED con punto cuántico por menos de lo que cuesta el escalón de entrada de muchas marcas más conocidas en imagen. Ahí está su gran baza. Por debajo de los 700 euros, encontrar un panel con atenuación local por zonas y este nivel de contraste sigue siendo poco habitual, y eso explica por qué la S Pro aparece en tantas listas de recomendación pese a sus peros. Especificaciones Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 Panel QD-Mini LED, VA, 4K (3.840 x 2.160) Atenuación 408 zonas de atenuación local (55") Brillo máximo 1.700 nits (valor del fabricante) Tasa de refresco 144 Hz nativos, hasta 288 Hz en modo juego (1440p) Color 94 % DCI-P3, 8 bits + FRC HDR Dolby Vision, HDR10+, HLG, Filmmaker Capa antirreflejos Reflectancia del 1,8 % Sonido 2 altavoces de 15 W, Dolby Atmos, Harman AudioEFX, DTS:X Sistema Google TV (3 GB RAM / 32 GB) Conexiones 3x HDMI 2.1 (eARC en HDMI 2), USB 2.0 y 3.0, Wi-Fi 6, BT 5.2 Gaming VRR, ALLM, AMD FreeSync Premium Dimensiones / Peso 1.225 x 71 x 709 mm (sin base) · 12,9 kg Precio orientativo Entre 650 y 700 euros Dónde se sitúa la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55La gama de televisores de Xiaomi se ha vuelto un pequeño laberinto, como deja claro su familia Mini LED 2026 al completo. Conviven la serie S, la S Pro y otras familias, con saltos de tamaño que van de las 55 a las 98 pulgadas y, lo más importante, con diferencias de hardware dentro del mismo nombre. En esta S Pro de 2026, sin ir más lejos, el número de zonas de atenuación cambia según el tamaño: 408 en la de 55 pulgadas que he probado, 532 en la de 65 y 704 en la de 75. Quien compre la grande se lleva un control de la luz más fino que quien compra la pequeña, aunque el modelo se llame igual.Dentro del mercado, la S Pro juega en esa tierra de nadie cada vez más poblada: la gama media que coquetea con prestaciones de gama alta. El Mini LED con punto cuántico era hasta hace poco territorio de televisores que doblaban o triplicaban este precio. Que Xiaomi lo ofrezca por menos de 700 euros es la noticia. El matiz es que para sostener esa cifra ha tenido que elegir muy bien dónde recortar, y esos recortes se notan en cuanto rascas un poco.La S Pro frente a la TV S Mini LED de 2025El salto respecto al modelo del año anterior es real y se concentra en dos frentes. El brillo sube de los 1.200 nits a los 1.700, un empujón que se agradece sobre todo en habitaciones con luz, y la pantalla estrena una capa de baja reflectancia que el fabricante cifra en un 1,8 % de reflectancia. Sobre el papel, eso debería traducirse en menos reflejos y negros más limpios cuando hay claridad en la sala. A esto se suma un procesado de imagen y una gestión de la retroiluminación algo más afinados, además del salto sonoro que aporta la compatibilidad con DTS:X. La intención está clara. Si vienes del modelo de 2025, el cambio más visible lo vas a notar en cómo aguanta la luz ambiental.Diseño, construcción y conexionesLa S Pro no entra por los ojos, y se nota dónde ha ido el presupuesto. El marco metálico y la pantalla casi sin bordes dan un frente moderno y limpio, aunque en cuanto rodeas el televisor aparecen los plásticos modestos que sostienen el precio y crujen bastante durante su montaje. La trasera apuesta por lo práctico, con una forma escalonada que suaviza el grosor que impone la retroiluminación. Las patas son fijas y no permiten regular la altura, si bien debajo queda sitio de sobra para una barra de sonido. Conviene medir el mueble antes, porque van montadas en los extremos. Xiaomi apuesta por un estilo bien construido en la frontal, pero con una parte trasera un tanto mejorable en su calidad plásticaDonde no hay recortes es en la conectividad, y ahí la S Pro le planta cara a televisores más caros. Reparte tres puertos HDMI 2.1 con eARC en el segundo, suma USB 2.0 y 3.0, Ethernet, salida óptica, minijack y ranura CI+, y en lo inalámbrico monta Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.2. Para un televisor de este precio, el cuadro de conexiones es de los más completos que vas a encontrar. Xiaomi lo presume en toda su gama Mini LED avanzada.Calidad de imagen: negros de casi OLED, con asteriscosSi Xiaomi ha apostado fuerte por algo, es por el panel. Y la apuesta le sale bien en lo que más importa. La combinación de Mini LED con punto cuántico produce unos negros muy profundos y un contraste rotundo que, vistos en las condiciones adecuadas, se acercan de verdad a la sensación de un OLED. Cuando la pantalla se va a negro, da el pego: parece apagada, sin ese gris lechoso que delata a los LED de toda la vida.El mérito está en las 408 zonas de atenuación local del modelo de 55 pulgadas. Cada zona regula su brillo por separado, así que el televisor apaga las áreas oscuras mientras mantiene encendidas las luminosas. El blooming, ese halo blanquecino que rodea a un objeto brillante sobre fondo negro, queda bastante contenido para lo que cabría esperar a este precio, pero es verdad que se ve, sobre todo en las esquinas. En una escena nocturna con rótulos o farolas, el cerco de luz se nota poco y la imagen conserva la sensación de profundidad. Las pruebas del panel en horizontal no dejan lugar a dudasAhora bien, en cuanto te detienes en los detalles, los asteriscos aparecen. El panel trabaja con 8 bits más FRC en lugar de 10 bits nativos, y eso asoma en forma de banding en los degradados: cielos y transiciones de color donde se intuyen escalones en vez de un paso limpio. No es constante, pero está ahí. Con tonos grises uniformes aflora cierto viñeteado en las esquinas y el conocido efecto de "pantalla sucia", esas manchas tenues repartidas por el panel. Viendo una película no salta a la vista. En menús claros o en planos de color plano, sí, algo que han señalado con buena precisión otros análisis de otros medios.El otro recorte vive en el procesado. El motor de imagen de Xiaomi no termina de limpiar y ordenar el movimiento con la soltura de un televisor más caro, y los algoritmos de interpolación dejan algún artefacto y cierta falta de fluidez incluso cuando bajas o desactivas el control de movimiento. Para cine pausado no es un drama. En contenido con paneos rápidos o deporte, se nota que falta músculo de procesado.Brillo y HDR: 1.700 nits que piden penumbraSobre el papel, 1.700 nits de pico son una cifra estupenda para la gama media, y en contenido HDR el televisor sabe aprovecharla: los tonos de piel salen naturales, los colores mantienen viveza y la compatibilidad cubre todo lo importante, con Dolby Vision, HDR10+ y HLG entre los formatos soportados. A oscuras, con una buena película en HDR, la S Pro ofrece un espectáculo que justifica de sobra su precio.El problema es que mi salón no está a oscuras, y aquí es donde mi experiencia se separa del optimismo de algunas reseñas. Tengo mucha luz natural entrando en la sala, y con esa claridad la tele se complica más de lo que esperaba. La capa antirreflejos ayuda y los 1.700 nits empujan, pero entre los reflejos y el comportamiento del panel, ver según qué contenidos a plena luz del día se volvió incómodo. No es que sea inservible de día, matizo. Es que rinde claramente por debajo de lo que su ficha técnica te hace imaginar, y muy por debajo de cómo luce con las persianas bajadas.Esa distancia entre la promesa de brillo y lo que vi en mi salón es, para mí, uno de los puntos a tener muy presentes antes de comprar. Si tu salón es luminoso, no des por hecho que esos nits te van a resolver la papeleta.El panel VA y los ángulos: la frontera entre tele y monitorAquí está, para mí, la clave que define a este televisor. La S Pro monta un panel VA, una tecnología que aporta eso que tan bien hace: contraste alto y negros profundos vistos de frente. El reverso de esa moneda son unos ángulos de visión pobres. Vienen pobres de fábrica, sin ajuste que los corrija. Los ángulos de visión son muy justitos, y eso que el algoritmo del procesado fotográfico las mejoraEn la práctica significa que, en cuanto te apartas del eje central y empiezas a mirar la pantalla de lado, los colores se lavan y el contraste se diluye. Lo noté enseguida, y es de lo que peor me supo de toda la prueba. En un salón normal, donde no todo el mundo se sienta justo en el centro, ese defecto pesa.De ahí mi lectura, que matizo para que se entienda bien: este panel da buenos resultados cuando lo tienes exactamente delante, como si lo usaras de monitor para trabajar. El hecho de ser VA juega a favor en ese escenario, con su contraste frontal y sus negros. Pensado como una pantalla para una persona sentada enfrente, funciona. Pensado como el televisor del salón que ve la familia desde el sofá, la mesa y la cocina, se queda corto justo donde más duele. No es el mejor panel que he probado, ni siquiera dentro de su propia gama, y los ángulos son la razón principal.Sonido: cumple para el día a díaEl apartado de sonido fue una de las gratas sorpresas. La S Pro monta dos altavoces de 15 vatios en el borde inferior, con compatibilidad Dolby Atmos y el ajuste Harman AudioEFX, y para el uso cotidiano suena bien. Los diálogos se entienden con claridad y el conjunto se defiende sin estridencias ni distorsión a volúmenes normales, que ya es más de lo que ofrecen muchos televisores a este precio. El procesado de Harman Kardon se notaConviene no pedirle lo que no puede dar. Con 30 vatios repartidos en dos altavoces, el sonido se queda en un plano frontal correcto, y el sello Dolby Atmos de la caja no lo convierte en envolvente. Para ver la tele, informativos, series sin grandes pretensiones o una sobremesa, va sobrado. Para cine de verdad o para quien quiera sentir una banda sonora, una barra de sonido externa seguirá siendo la inversión que más se nota. Ojo, porque esto pasa en prácticamente cualquier televisor del mercado, el sonido hoy en día se disfruta mucho mejor con una barra de sonido.Gaming: buena base sobre el papelAquí toca ser honesto: no he probado el apartado de juego a fondo durante mi prueba, así que no voy a contar una experiencia de gaming que no he tenido. Lo que sí puedo es poner sobre la mesa lo que ofrece, porque las herramientas están y son serias para la gama.La S Pro reparte tres puertos HDMI 2.1 y suma VRR, ALLM y AMD FreeSync Premium, el paquete que sincroniza la imagen con los fotogramas que envía la consola o el PC para evitar tirones y cortes. La tasa de refresco nativa es de 144 Hz, con un modo Game Boost que sube hasta los 288 Hz a cambio de bajar la resolución a 1440p mediante interpolación. Sobre el papel, es un equipamiento que muchos televisores más caros no igualan, y los análisis especializados que sí lo han medido sitúan la latencia de entrada por debajo de los 5 milisegundos, una cifra muy buena. Queda pendiente comprobarlo en casa con una consola o un PC delante.Google TV y mando: lo que mejor funcionóSi algo me dejó tranquilo durante la prueba fue el software. La S Pro corre Google TV con fluidez, sin los tirones ni las esperas que arruinan tantas teles de gama media. Los 3 GB de memoria y los 32 GB de almacenamiento dan margen para moverse por los menús y para instalar aplicaciones sin agobios, y en mi caso este apartado funcionó bien de principio a fin. La plataforma de Google sigue siendo de lo mejor que puedes tener en una tele: catálogo enorme de apps, recomendaciones razonables y el Asistente a un botón. El mando de la tele más cómodo que he probado: tiene todos los botones, como debe serEl mando cumple su función, con accesos directos a las plataformas habituales y un botón personalizable que se agradece. Algunos análisis señalan un detalle de ergonomía en la disposición de los botones de navegación que induce a error, algo que no llegué a sufrir como un problema serio en mi uso. Donde Xiaomi sí deja ver el ahorro es en los materiales del propio mando, de un plástico barato, en línea con unos acabados generales que cumplen sin presumir.Mejores alternativas a la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55Más que enfrentarla a rivales concretos, lo justo es señalar por dónde se mueven las opciones de su franja, para que cada uno decida según su salón y su uso.Dentro de la propia casa, la gama Mini LED de Xiaomi ofrece escalones por arriba y por abajo: modelos más contenidos de la serie S y versiones de mayor tamaño de esta misma S Pro que, recordemos, suben el número de zonas de atenuación a medida que crece la pulgada. Si tu prioridad es el control de la luz, la pulgada grande te dará más zonas.En la misma horquilla de precio conviven otras propuestas de Mini LED de gama media que, en líneas generales, apuestan por un mayor número de zonas de atenuación a cambio de renunciar a algún extra. Quien venga buscando sobre todo buenos ángulos de visión hará bien en fijarse en el tipo de panel antes de comprar, porque ahí es donde la S Pro cede terreno.¿Merece la pena la Xiaomi TV S Pro Mini LED 55?La Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 de 2026 hace muchas cosas bien para lo que cuesta. Sus negros profundos, su buen pico de brillo, un Google TV fluido y un sonido digno para el día a día son argumentos de peso por menos de 700 euros, y entiendo que aparezca en tantas recomendaciones. El Mini LED en la gama media ha llegado para quedarse, y esta es una puerta de entrada barata.Mi experiencia, sin embargo, me deja más tibio que a buena parte de la prensa. El panel VA y sus ángulos de visión pobres condicionan demasiado el uso real en un salón, y en una sala con mucha luz natural como la mía la tele rinde por debajo de lo que su ficha promete. Súmale el banding, el efecto de pantalla sucia en grises y un procesado de movimiento mejorable, y el conjunto pide unas condiciones muy concretas para dar lo mejor de sí. Xiaomi TV S Pro Mini LED 55 Amazon Por eso mi recomendación va con una etiqueta bien visible. Si vas a verla casi siempre de frente y con la luz controlada, o incluso como una pantalla grande para ti solo, la S Pro te va a dar una calidad de imagen que cuesta encontrar a este precio. Si tu salón es luminoso y se llena de gente que mira desde todos los ángulos, piénsatelo dos veces. A mí, en mi uso, no acabó de convencerme: un 7,5 que reconoce su buen panel de base y, a la vez, todo lo que le falta para ser la compra redonda que su precio insinúa.