La polilla bogong, originaria de Australia, acaba de convertirse en el primer invertebrado conocido capaz de usar una brújula estelar para una migración de larga distancia. Un estudio publicado en Nature mostró que estos insectos combinan patrones de estrellas, la Vía Láctea y el campo magnético terrestre para recorrer cientos de kilómetros hasta cuevas alpinas que nunca antes visitaron.