Nadie que haya seguido las declaraciones de Pedro Sánchez podía pensar que el presidente iba a hacer en el Congreso otra cosa que no fuese defenderse atacando, como es su costumbre parlamentaria. También es su costumbre convertir los debates en el hemiciclo en un certamen del "y tú más". Pero la realidad se le ha venido encima al presidente, mientras enumeraba desde la tribuna del Congreso la lista de antiguos casos de corrupción del PP. Y mientras se erigía, otra vez, en el líder de la oposición en la Comunidad de Madrid, contra Isabel Díaz Ayuso. Poco después de que empezara su discurso, se ha conocido que la fiscalía pide ocho años de cárcel para el exdiputado socialista conocido como Tito Berni. Un rato después, se ha hecho público que Julio Martínez, amigo de Zapatero, comparecerá ante el juez.A mediodía hemos tenido acceso a un nuevo informe de la UDEF sobre supuestas irregularidades de Zapatero en el cobro de importantes cantidades de dinero, además de mensajes de móvil muy ilustrativos sobre su socio Julio Martínez, sobre Leire Díez, o sobre determinadas reuniones. Y después del debate, la esposa del presidente ha tenido que presentarse ante el juez Peinado para entregarle su pasaporte. Pero ni esto, ni nada, ha hecho que Sánchez desista de su voluntad de seguir en el poder, pase lo que pase.Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.