La silueta de las gigantescas grúas de Hutchison Ports BEST forma desde hace años parte del paisaje del Port de Barcelona. Quien aterriza o despega del aeropuerto de El Prat las identifica enseguida como la pieza dominante del Moll Prat, una infraestructura que transformó el puerto cuando entró en servicio en 2012 con la primera terminal semiautomatizada del Mediterráneo. Su relevancia logística era conocida desde hace tiempo. Lo que hasta ahora no se había cuantificado era su verdadero peso sobre la economía catalana. Un estudio elaborado por KPMG sitúa su contribución en el 0,7% del PIB de Catalunya, con un valor añadido bruto de 2.195 millones de euros y la generación de 20.571 puestos de trabajo.Seguir leyendo....